Exposición: Donato Grima apela a la memoria en la Casa Museo de la Ciudad

  • El artista Donato Grima expone 'Anatomía del dilema' hasta el 7 de junio en el Museo Casa de la Ciudad de Tucumán para evocar, mediante el arte, los crímenes de la dictadura.
  • La muestra incluye 'Es pura memoria', obra terminada en el aniversario del golpe. El autor aborda la memoria, el cuerpo y el territorio como ejes de reflexión y resistencia.
  • La obra principal será donada al patrimonio municipal de Tucumán, consolidando el rol del arte como testimonio histórico indispensable y herramienta de resistencia social.

OBRA DONADA. “Es pura memoria” se expone en el Museo Casa de la Ciudad y quedará en el patrimonio artístico de la Municipalidad capitalina. OBRA DONADA. “Es pura memoria” se expone en el Museo Casa de la Ciudad y quedará en el patrimonio artístico de la Municipalidad capitalina.

El 24 de marzo, el día de los 50 años del golpe de Estado, Donato Grima terminó su obra “Es pura memoria”, un acrílico sobre fibra que evoca los crímenes de la dictadura militar. El cuadro es parte de la exposición “Anatomía del dilema” que se puede visitar, con entrada libre, hasta el domingo 7 de junio en el Museo Casa de la Ciudad (Salta 532), para luego pasar a integrar el patrimonio artístico de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, donado por su creador.

“Plantea que la memoria no es solo recuerdo, sino una presencia viva que atraviesa nuestra historia como pueblo. Cada detalle de contiene fragmentos de tiempo, experiencias y emociones que permanecen en nosotros y en la sociedad. Es una obra que se reciste al olvido”, afirma en diálogo con LA GACETA.

Precisamente, la memoria es uno de los tres ejes que aborda en esta muestra, situada “en un territorio donde las imágenes no resuelven sino que exponen”. “En la memoria, el dilema adquiere una dimensión ética. ¿Cómo representar aquello que sistemáticamente fue borrado? Las imágenes no reconstruyen el pasado, sino que insisten en su ausencia. Lo que aparece no es el hecho, sino su huella, su resto, su imposibilidad”, advierte.

Los otros dos conceptos son el territorio y el cuerpo: “en el primero, el dilema se manifiesta como explotación y despojo; la tierra, lejos de ser paisaje, la presento como superficie herida atravesada por intereses que la exceden, donde la riqueza se vuelve ambigua, promesa y amenaza al mismo tiempo”.

EL AUTOR. El tucumano Donato Grima integra la Generación del 70. EL AUTOR. El tucumano Donato Grima integra la Generación del 70.

“Y en el cuerpo, todo se vuelve íntimo, el espacio del encuentro se vuelve zona de riesgo; el deseo, lejos de ser afirmación, queda atravesado por la amenaza, y la cercanía se vuelve inestable a través de la fragmentación, con desplazamientos y tensiones formales donde lo visible pierde estabilidad. No hay figuras cerradas ni sentidos unívocos. Cada imagen contiene su propia fisura, sus propios códigos visuales”, completa.

- Entonces, ¿cómo definirías esta exposición?

- Como digo en el texto curatorial, no es un recorrido temático, sino una forma de pensamiento visual. Cada obra funciona como una inclusión; un corte que atraviesa la superficie de lo visible para revelar tensiones más profundas. El dilema aparece como estructura. No sé trata de elegir entre opuestos, sino de habitar su fricción. Las obras dejan de ser representación para convertirse en un espacio donde las fuerzas contrarias coexisten sin síntesis posible. No ofrece respuestas sino que propone la experiencia de sostener la mirada donde incómoda, reconocer la complejidad, aceptar que hay dilemas que no pueden resolverse sin pérdidas. La obra no calma, interroga.

EN DEFENSA DEL DIBUJO. Dos de las obras que integran la muestra. EN DEFENSA DEL DIBUJO. Dos de las obras que integran la muestra.

- ¿Hay algún hilo conductor en tu creación?

- Sí, hay un hilo muy claro entre gran parte de mi trayectoria y la propuesta actual de “Anatomía del dilema”, que es observar lo realizado hasta hoy y seguir explorando sobre la condición humana, que cada vez está más atravesada por la memoria, el conflicto y la conciencia histórica.

- ¿Creás sobre lo que te inquieta?

Mi obra nunca intentó ser un mero ejercicio estético. Incluso cuando cambiaron los lenguajes estéticos y los temas específicos. Siempre permaneció una misma preocupación que es revelar las tensiones profundas del ser humano y de la sociedad. En los trabajos recientes, ese eje se vuelve más explícito y más político, a tal punto que hay dos obras que sintetizan esta muestra: “Vaca muerta” y “Es pura memoria”. Pero, en realidad, esa inquietud ya estaba presente desde antes: la figura humana, el cuerpo como territorio emocional, la memoria como herida, el poder, el despojo, la violencia, la culpa, el silencio y también la resistencia. Esas dos pinturas no aparecen aisladas; dialogan con toda una trayectoria donde fui construyendo una mirada crítica sobre el tiempo que me tocó vivir.

- Aparte de lo social, también abordás lo privado...

- El individuo en mi obra nunca está separado de la historia. Es otro hilo conductor muy fuerte: la tensión entre lo íntimo y lo colectivo. Mis cuadros hablan de la condición humana, pero siempre terminan reflejando conflictos sociales más amplios. También hay una continuidad en el plano técnico y simbólico: la expresividad del dibujo, las deformaciones conscientes, la teatralidad de ciertas escenas, el uso simbólico del color y la búsqueda constante de llevar la pintura más allá de lo decorativo. No se queda atrapada únicamente en lo estético, sino que tiene un espesor cultural y emocional.

PALETAS INTERVENIDAS. Herramientas pictóricas con otro significado. PALETAS INTERVENIDAS. Herramientas pictóricas con otro significado.

- Fuiste un pionero local en el uso de la tecnología...

- Nunca entendí la técnica como un fin, sino como una herramienta al servicio de una idea. Incluso mi temprano ingreso al arte digital forma parte de esa misma coherencia.

- ¿En qué etapa de la evolución conceptual de tu obra sentís que te encontrás?

- Podría sintetizarlo así: toda mi obra parece atravesada por una misma pregunta: qué huellas deja la historia sobre el cuerpo, la memoria y la conciencia humana. Y en “Anatomía del dilema” esa pregunta alcanza una forma más madura, más descarnada y más conceptual. Allí confluyen memoria, política, drama existencial y experiencia personal como una síntesis de muchos años de trabajo.

- ¿Qué implica hacer arte en tiempos de negación del Gobierno nacional de su importancia y de crisis económica?

- El trabajo del artista en esta época de crisis se vuelve más complejo, pero también más necesario. No se trata solamente de producir obras: hoy debe sostener una mirada sobre el mundo, resistir al olvido y transformar la incertidumbre en lenguaje. Además, las crisis económicas afectan directamente al circuito cultural: disminuyen las ventas, se reducen los apoyos institucionales y el público muchas veces prioriza la supervivencia cotidiana. Pero justamente allí aparece el verdadero sentido del arte. Cuando una sociedad entra en tensión, el artista deja de ser un decorador de paredes para convertirse en un testigo de su tiempo. El artista actual debe comunicar su obra, gestionar espacios, sostener redes sociales, dialogar con instituciones y reinventar modos de circulación. Muchas veces trabaja más horas que antes y con menos garantías materiales. Sin embargo, el arte sigue teniendo algo irremplazable: puede decir aquello que la política, la economía o los medios no alcanzan a expresar.

- ¿Cómo se manifiesta eso operativamente?

- El trabajo artístico actual exige varias dimensiones al mismo tiempo: crear, aun en condiciones adversas; defender la propia identidad estética frente a la presión del mercado; aprender nuevas herramientas tecnológicas y formas de difusión; construir comunidad y vínculos; y convertir la memoria, el conflicto y la experiencia humana en imágenes o relatos que interpelen. En tiempos de crisis, la obra auténtica adquiere más valor porque nace de una necesidad profunda y no solamente de una moda. El artista que persevera, aunque atraviese incertidumbres, termina construyendo un testimonio de época. El artista trabaja entre la fragilidad y la resistencia. Mientras todo parece derrumbarse, intenta preservar una imagen, una emoción o una verdad humana para el futuro.

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