LA GACETA entregó el 0 Km al ganador del sorteo de enero

El propietario del Corsa contó que lee nuestro diario todos los días cuando desayuna. El afortunado se llevó también un reproductor de CD y de MP3, que le regaló Tarjeta Sol. "Diosito se acordó de mí".

OBSEQUIO. Neme y Víctor entregaron el reproductor a Cabocota. OBSEQUIO. Neme y Víctor entregaron el reproductor a Cabocota.
31 Marzo 2008
Emo­cio­na­do has­ta las lá­gri­mas, Hu­go Mi­guel Ca­bo­co­ta, de 64 años, fir­mó el ac­ta en don­de cons­ta que es el pro­pie­ta­rio de un au­to O Km Chev­ro­let Cor­sa Clas­sic, de tres puer­tas, que LA GA­CE­TA en­tre­gó co­mo pre­mio de Los Nú­me­ros de Oro. Son­rien­te se co­lo­có sus an­teo­jos y es­tam­pó la fir­ma. El au­to­mó­vil fue sor­tea­do en ene­ro al fi­na­li­zar la edi­ción 2007 del en­tre­te­ni­mien­to. El fe­liz ga­na­dor, que está pensionado por in­va­li­dez, lo fes­te­jó jun­to con su fa­mi­lia que vi­ve en Al­ber­di al 1.200.
“Dio­si­to se acor­dó de mí”, fue lo pri­me­ro que di­jo du­ran­te la en­tre­ga del au­to co­lor “pla­ta po­la­ris”. Es­tu­vo acom­pa­ña­do por uno de sus her­ma­nos, Car­los, de 68 años. Don Hu­go, co­mo ca­ri­ño­sa­men­te lo lla­man sus ve­ci­nos, vi­ve con su ma­má, de 84 años, y con un her­ma­no de 58. Que­dó de­sem­plea­do tras re­ci­bir una des­car­ga eléc­tri­ca que lo de­jó con di­fi­cul­ta­des pa­ra ca­mi­nar y pa­ra ha­blar. No obs­tan­te, se las in­ge­nió pa­ra con­tar que él siem­pre par­ti­ci­pó del en­tre­te­ni­mien­to y di­jo que los pre­mios que en­tre­ga LA GA­CE­TA, “le ha­cen mu­cho bien a la gen­te”. Con­fe­só que le gus­ta­ría ga­nar tam­bién un po­zo acu­mu­la­do de $ 12.000. “No pier­do la es­pe­ran­za”, di­jo.
Ade­más, don Hu­go re­ci­bió un re­pro­duc­tor de CD con MP3 pa­ra el au­to, co­mo un ob­se­quio de la Tar­je­ta Sol. El re­ga­lo fue en­tre­ga­do por el ge­ren­te del ban­co San­tia­go del Es­te­ro, Gus­ta­vo Ne­me, y por el je­fe de usua­rios de Tar­je­ta Sol, Víctor Que­las. Ade­más se lle­vó re­cuer­dos de LA GA­CE­TA y una go­rra de la Tar­je­ta Sol que se co­lo­có in­me­dia­ta­men­te.
“No pue­do con­du­cir aho­ra (an­tes ma­ne­ja­ba una ca­mio­ne­ta); ya ve­ré qué voy a ha­cer con el au­to; mien­tras tan­to, lo ten­dré en el ga­ra­je de mi ca­sa. Ten­go que pen­sar bien qué es lo más con­ve­nien­te”, di­jo ca­si si­la­bean­do las pa­la­bras.
Hu­go se le­van­ta tem­pra­no y to­dos los días de­sa­yu­na a las 8 con LA GA­CE­TA en sus ma­nos; lo pri­me­ro que ha­ce es lle­nar el car­tón mar­can­do los nú­me­ros. “No suel­ta el dia­rio has­ta el me­dio­día; se lee to­do, has­ta los avi­sos cla­si­fi­ca­dos”, con­tó su her­ma­no. “Así me en­te­ro de to­do lo que pa­sa”, di­jo or­gu­llo­so Hu­go. Fe­liz, pro­bó el vo­lan­te del au­to y se sa­có fo­tos. Con los ojos hú­me­dos de la emo­ción, agra­de­ció por lo que con­si­de­ró “un re­ga­lo de cum­plea­ños”, ya que el 7 de es­te mes ha­bía cum­pli­do los 64 años.

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