"Yo sabía que mi Dios no me iba a fallar"

Una jubilada que vive con $ 312 mensuales resultó la ganadora del Corsa City, premio de la última edición del entretenimiento. La afortunada, Sara Asunción Alvarez, también recibirá un estéreo de regalo de la Tarjeta Sol. Una cruda historia. Video

EMOCIONADA. Sara Asunción Alvarez, Junto a una de sus nietas, en su casa del barrio San Carlos. LA GACETA / FOTOS DE JOSE NUNO EMOCIONADA. Sara Asunción Alvarez, Junto a una de sus nietas, en su casa del barrio San Carlos. LA GACETA / FOTOS DE JOSE NUNO
15 Octubre 2009
"No, no puede ser. Ustedes me están haciendo una broma". Sara Asunción Alvarez miraba sin poder creer que la seguidilla de desgracias con la que la azota la vida desde hace un tiempo, por fin se termina. "¡Sí, mamá, has ganado el auto! Por una vez que te toque una buena, vieja!", le gritó su hija mayor, Angélica, confundiéndose con ella en un largo abrazo. Recién, entonces reaccionó esta jubilada de 60 años, viuda y con tres nietos discapacitados. "Yo sabía que mi Dios no me iba a fallar", alcanzó a decir antes de romper en llanto y risa a la vez.
Sara es la ganadora del sorteo del Corsa City 0 KM que entregó LA GACETA ayer, como broche final del ciclo Números de Oro. También recibió un estéreo de regalo de Tarjeta Sol del Banco Santiago del Estero.
El cupón afortunado se elevó por los aires junto a millones de tarjetas correspondientes a las 18 semanas de entretenimiento. Tres simpáticas promotoras y Mario Villanueva, del público, removieron bien los papeles hasta decidirse a lanzar una lluvia de cupones. El escribano público José Manuel Terán certificó la validez del acto, que contó con diez personas que se presentaron espontáneamente como testigos. Entre ellos estaban los jubilados Yolanda Zelaya de Campero y Enrique Armando Carrizo, el estudiante Ricardo Amaya y la empleada del Mercado del Norte María Roldán. También concurrieron el contador Sergio Giunta, en representación del Banco de Santiago del Estero, y Víctor Quelas, gerente de Tarjeta Sol.
Apenas concluyó el sorteo un equipo de LA GACETA partió a dar la buena noticia. Encontró a la afortunada en su humilde casa del barrio San Carlos, junto a sus tres hijos, Angélica, de 43 años,  Silvia, de 33 y Nicolás, de 14. "Pensé que venían a cobrarme algo. Perdónenme, nos han pasado tantas cosas feas en los últimos años que siempre me imagino lo peor", dijo todavía sin salir de su asombro. De inmediato todos sus hijos y nietos la rodearon, y ella empezó a abrazarlos uno por uno.
Cuando se calmó, comenzó a relatar su historia. "Mi marido murió hace tres años, sin dejarnos nada, porque era muy pobre. Conseguí una jubilación de ama de casa y aunque es de $ 312, apenas, me alcanza para comprar mis remedios. A mi hijo lo hago estudiar con el dinero que obtengo vendiendo lo que tejo. Así nos damos vuelta desde que él falleció", dijo, y volvieron a ponérsele los ojos colorados.
Un milagro
"Fue el 22 de marzo de este año. Mis dos nietas gemelas iban en moto cuando se les cruzó un perro. Una de ellas, María del Milagro, salió despedida y se quebró la columna en tres partes. Estaba embarazada y nosotros no sabíamos. Como un milagro de Dios la criatura se salvó. Estuvo 15 días en terapia intensiva y le hicieron una operación de 12 horas pero aún así el bebé sobrevivió. Ahora vamos a recibir a este nieto que nacerá el mes próximo con un auto nuevo", afirmó sonriendo.
Sara se sorprende porque es el primer premio de su vida. "Estoy muy contenta porque con este auto podré ayudar a mis tres nietos discapacitados, que ni siquiera tienen una pensión", dijo sentándose para sobreponerse de la emoción. "Dios no me desampara", volvió a repetir. Para ella, el regalo del Día de la Madre cayó directamente del cielo.


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