05 Diciembre 2013
Ni él pensó que hace casi siete años su estilo de vida lo llevaría hasta una competencia en la que puede consagrarse como el mejor del mundo. Germán Guntern y su esposa Claudia sentaron un día a sus hijos y les anunciaron: de aquí en más trabajamos para viajar por el mundo. Desde entonces, el plan, que suena alocado hasta que se concreta, los llevó hasta lugares como el Mar Ártico. En 2014, Germán irá ¡otra vez! hasta Alaska porque se clasificó como segundo de los tres representantes argentinos para el GS Trophy 2014.
Sí, es más que valedero preguntarse qué es. La competencia es el Mundial de las BMW GS y, clasificaciones de por medio, los 50 seleccionados que participarán tienen a los mejores pilotos del mundo que dominan esas motos alemanas. “Quiero hacer un buen papel y ganar”, proyectó el piloto.
Guntern va a practicar hasta que se sienta a pleno. Es que sabe que lo que afrontará en el Mundial todavía no es su especialidad. La historia viene así... Él es, casi por naturaleza, un endurista, pero a bordo de la GS BMW 1200 lo que menos se privilegia es la virtud de pasar grandes obstáculos a campo traviesa. Más aún en el GS Trophy en el que competirá. “En 2012, cuando fue el clasificatorio, volví decepcionado”, recordó Guntern. Sucede que perdió por goleada. “Competía con mi moto, que es 1.200, contra las 650. Había pruebas en las que había que esquivar conitos”, exclama durante su relato. “Yo les decía: ‘yo sé hacer enduro, no me pongas los conitos en línea; desparramalos y yo los esquivo’. Obvio, perdí y volví desilusionado”, remarcó Guntern.
Con ese sentimiento regresó y dijo que no iba a volver a competir. “A la gente de Berlín Motors -concesionario al que representa- les dije que para hacer una payasada otra vez no volvía a ir. Que quizás con una 650 sí lo hacía, pero insistieron que vuelva y vaya en la mía”, apuntó. Accedió y se puso a practicar con los resultados ya conocidos. “Una semana antes me puse a entrenar y dije: ‘bue... vamos nomás’. Esta vez les gané a las 650 con mi moto”, contó con entusiasmo y orgullo.
Habilidad conductiva
Ahora lo que afrontará en Alaska será distinto porque, a diferencia del clasificatorio que se hizo en Villa General Belgrano, esta vez gana el equipo y gana el país. En Córdoba, si bien se competía en equipo, la sumatoria era individual. “La competencia es más que nada habilidad conductiva y en el Mundial se medirá el compañerismo también”, resaltó Guntern.
Así como en 2011 se trajo muy buenos recuerdos desde Alaska, en 2014 quiere no sólo buenas memorias, sino también el título del mundo para Argentina.
Sí, es más que valedero preguntarse qué es. La competencia es el Mundial de las BMW GS y, clasificaciones de por medio, los 50 seleccionados que participarán tienen a los mejores pilotos del mundo que dominan esas motos alemanas. “Quiero hacer un buen papel y ganar”, proyectó el piloto.
Guntern va a practicar hasta que se sienta a pleno. Es que sabe que lo que afrontará en el Mundial todavía no es su especialidad. La historia viene así... Él es, casi por naturaleza, un endurista, pero a bordo de la GS BMW 1200 lo que menos se privilegia es la virtud de pasar grandes obstáculos a campo traviesa. Más aún en el GS Trophy en el que competirá. “En 2012, cuando fue el clasificatorio, volví decepcionado”, recordó Guntern. Sucede que perdió por goleada. “Competía con mi moto, que es 1.200, contra las 650. Había pruebas en las que había que esquivar conitos”, exclama durante su relato. “Yo les decía: ‘yo sé hacer enduro, no me pongas los conitos en línea; desparramalos y yo los esquivo’. Obvio, perdí y volví desilusionado”, remarcó Guntern.
Con ese sentimiento regresó y dijo que no iba a volver a competir. “A la gente de Berlín Motors -concesionario al que representa- les dije que para hacer una payasada otra vez no volvía a ir. Que quizás con una 650 sí lo hacía, pero insistieron que vuelva y vaya en la mía”, apuntó. Accedió y se puso a practicar con los resultados ya conocidos. “Una semana antes me puse a entrenar y dije: ‘bue... vamos nomás’. Esta vez les gané a las 650 con mi moto”, contó con entusiasmo y orgullo.
Habilidad conductiva
Ahora lo que afrontará en Alaska será distinto porque, a diferencia del clasificatorio que se hizo en Villa General Belgrano, esta vez gana el equipo y gana el país. En Córdoba, si bien se competía en equipo, la sumatoria era individual. “La competencia es más que nada habilidad conductiva y en el Mundial se medirá el compañerismo también”, resaltó Guntern.
Así como en 2011 se trajo muy buenos recuerdos desde Alaska, en 2014 quiere no sólo buenas memorias, sino también el título del mundo para Argentina.
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