13 Diciembre 2013
El Percy Hill renueva su espesura primordial
El Rotary Club inaugurará esta tarde las reformas del misterioso y bello parque enclavado en el corazón de la Ciudad Jardín. Un proyecto que tiene otras etapas.. Se reconstruyó el viejo aljibe del que -según se dice- bebió Manuel Belgrano y se recuperó la caminería interior y el bebedero de los pájaros e insectos.
SENDEROS MISTERIOSOS. El camino tapizado de hojarasca es el inicio de un recorrido prodigioso y mágico, repleto de aves y especies autóctonas.
Antes de ser donado a la municipalidad de Yerba Buena para la creación de un parque, los antiguos pobladores de la zona conocían al Percy Hill como “El monte de las cocinas”. Cuentan que allí llegaban los obreros del ingenio El Manantial, en los albores del siglo pasado, con sus cocinas de hierro a leña y armaban sus campamentos cerca del gran aljibe. Un aljibe del que bebió, según una leyenda urbana, el mismísimo Manuel Belgrano, en su paso a la batalla más gloriosa.
Pues bien, esa gloria pasada del Percy Hill está renaciendo de sus cenizas. Un trabajo meticuloso y preciso del Rotary Club de Yerba Buena, ha conseguido rescatar del abandono este maravilloso espacio verde para ofrecerlo no sólo a los vecinos, sino también a todos los tucumanos.
De hecho, esta tarde, a las 19, en el predio ubicado en Perú 1.100 (Yerba Buena), las autoridades rotarias inaugurarán las reformas del parque. “Este parque representa la visión de futuro en la preservación y el compromiso con nuestra tierra”, señala Gustavo Adolfo Merkusa, presidente del club rotario. Entre las reformas realizadas se incluyen la reconstrucción del viejo aljibe (aquel del que bebió Belgrano), la recuperación del bebedero para pájaros e insectos, el mejoramiento de la caminería, y la iluminación especialmente formulada para el cuidado de la gran cantidad de aves del lugar. “Hemos colocado luces led cercanas al piso, porque las farolas asustan a las aves que llegan al parque para pernoctar”, cuenta Carlos César Jorge, secretario de la institución. También se realizó un relevamiento de especies de aves migratorias y autóctonas y se está avanzando en la tarea de convertir al parque en un aula abierta para el estudio y conocimiento de la flora de la región.
Entre lianas y hojas
En el predio hay 21 especies de árboles. La mayoría son nativos, pero también hay algunos que fueron introducidos por el hombre. Una característica de este bosque son las plantas epífitas y las lianas, que le otorgan al paisaje una apariencia aún más sombría y melancólica. “Este predio es ideal para que los chicos tomen un primer contacto con el bosque nativo. Por eso queremos invitar a los colegios, para que nos visiten”, agrega Jorge.
Pero el proyecto del Rotary es mucho más ambicioso: no sólo implica la preservación del parque, sino también la apertura hacia la comunidad. La idea es conseguir que el parque sea un aula abierta para el estudio y el conocimiento de la flora de la región. Y, en este contexto, elaborar un plan para su auto sustentación. “Gracias a este proyecto, que ya se va concretando en obras, hoy sus visitantes y las generaciones futuras podrán conocer y disfrutar la magnificencia de esta selva, parte de nuestra esencia, historia y cultura”, asegura Merkusa.
Los Rotarios tienen además la ayuda invaluable de la Fundación Pro Yungas (que se encarga del mantenimiento y la preservación del lugar) y también de la Municipalidad que colabora con la limpieza del predio.
Pues bien, esa gloria pasada del Percy Hill está renaciendo de sus cenizas. Un trabajo meticuloso y preciso del Rotary Club de Yerba Buena, ha conseguido rescatar del abandono este maravilloso espacio verde para ofrecerlo no sólo a los vecinos, sino también a todos los tucumanos.
De hecho, esta tarde, a las 19, en el predio ubicado en Perú 1.100 (Yerba Buena), las autoridades rotarias inaugurarán las reformas del parque. “Este parque representa la visión de futuro en la preservación y el compromiso con nuestra tierra”, señala Gustavo Adolfo Merkusa, presidente del club rotario. Entre las reformas realizadas se incluyen la reconstrucción del viejo aljibe (aquel del que bebió Belgrano), la recuperación del bebedero para pájaros e insectos, el mejoramiento de la caminería, y la iluminación especialmente formulada para el cuidado de la gran cantidad de aves del lugar. “Hemos colocado luces led cercanas al piso, porque las farolas asustan a las aves que llegan al parque para pernoctar”, cuenta Carlos César Jorge, secretario de la institución. También se realizó un relevamiento de especies de aves migratorias y autóctonas y se está avanzando en la tarea de convertir al parque en un aula abierta para el estudio y conocimiento de la flora de la región.
Entre lianas y hojas
En el predio hay 21 especies de árboles. La mayoría son nativos, pero también hay algunos que fueron introducidos por el hombre. Una característica de este bosque son las plantas epífitas y las lianas, que le otorgan al paisaje una apariencia aún más sombría y melancólica. “Este predio es ideal para que los chicos tomen un primer contacto con el bosque nativo. Por eso queremos invitar a los colegios, para que nos visiten”, agrega Jorge.
Pero el proyecto del Rotary es mucho más ambicioso: no sólo implica la preservación del parque, sino también la apertura hacia la comunidad. La idea es conseguir que el parque sea un aula abierta para el estudio y el conocimiento de la flora de la región. Y, en este contexto, elaborar un plan para su auto sustentación. “Gracias a este proyecto, que ya se va concretando en obras, hoy sus visitantes y las generaciones futuras podrán conocer y disfrutar la magnificencia de esta selva, parte de nuestra esencia, historia y cultura”, asegura Merkusa.
Los Rotarios tienen además la ayuda invaluable de la Fundación Pro Yungas (que se encarga del mantenimiento y la preservación del lugar) y también de la Municipalidad que colabora con la limpieza del predio.





















