24 Febrero 2014
José Zoraire es un padre desesperado. La última vez que vio a su hijo Pablo Jonathan Zoraire fue en 2011, cuando se fue de Tucumán. En diciembre del año pasado, el joven murió en un accidente de tránsito en Iquique. Su papá ni siquiera pudo viajar para participar del velorio e implora que le entreguen los restos de su hijo.
Pablo murió el 15 de diciembre a la madrugada cuando regresaba de festejar su cumpleaños número 26. Los testigos le contaron a la familia que un jeep blanco le pasó por encima cuando intentaba cruzar la avenida Arturo Prat, al sur de la ciudad chilena.
En aquel momento sólo viajaron a reconocer el cuerpo la mamá y una hermana de Pablo. Pero no les permitieron regresar a Tucumán con los restos del joven, pues para eso debían pagar una elevada suma que la familia no podía costear. Por lo tanto, Pablo fue sepultado de manera provisoria en el cementerio municipal de Iquique.
“Estoy desesperado. Hace dos meses que vengo golpeando puertas, ya no sé a quién acudir”, dijo José con los ojos húmedos de dolor. “En Casa de Gobierno me contestaron que ellos no pueden hacer nada porque el sistema sanitario de Chile es muy estricto”, contó el hombre.
El papá de Pablo consiguió que una empresa de medicina prepaga se hiciera cargo del traslado de su hijo, pero no puede pagar los gastos de exhumación y -según afirmó- desde Chile le informaron que debe esperar un año para conseguir la autorización para retirar los restos.
“No tengo un peso. Yo soy albañil y hay épocas en las que tengo trabajo y épocas en las que no”, explicó José. “El jueves fui a comprar material a la esquina de Alem y Lavalle y me robaron la bicicleta, para que vea qué bien que ando”, ironizó con bronca.
Pablo murió el 15 de diciembre a la madrugada cuando regresaba de festejar su cumpleaños número 26. Los testigos le contaron a la familia que un jeep blanco le pasó por encima cuando intentaba cruzar la avenida Arturo Prat, al sur de la ciudad chilena.
En aquel momento sólo viajaron a reconocer el cuerpo la mamá y una hermana de Pablo. Pero no les permitieron regresar a Tucumán con los restos del joven, pues para eso debían pagar una elevada suma que la familia no podía costear. Por lo tanto, Pablo fue sepultado de manera provisoria en el cementerio municipal de Iquique.
“Estoy desesperado. Hace dos meses que vengo golpeando puertas, ya no sé a quién acudir”, dijo José con los ojos húmedos de dolor. “En Casa de Gobierno me contestaron que ellos no pueden hacer nada porque el sistema sanitario de Chile es muy estricto”, contó el hombre.
El papá de Pablo consiguió que una empresa de medicina prepaga se hiciera cargo del traslado de su hijo, pero no puede pagar los gastos de exhumación y -según afirmó- desde Chile le informaron que debe esperar un año para conseguir la autorización para retirar los restos.
“No tengo un peso. Yo soy albañil y hay épocas en las que tengo trabajo y épocas en las que no”, explicó José. “El jueves fui a comprar material a la esquina de Alem y Lavalle y me robaron la bicicleta, para que vea qué bien que ando”, ironizó con bronca.
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