26 Febrero 2014
El cuerpo del tucumano Pablo Jonathan Zoraire sigue sepultado en el cementerio municipal Los Nogales de Iquique y por los trámites que realizaron sus familiares permanecerá ahí durante 2014.
El joven fue atropellado por una camioneta en una avenida al sur de la ciudad chilena, el 15 de diciembre del año pasado. El joven -que vivía allí desde el 2011- salió de festejar su cumpleaños y murió en el acto.
Luis Bravo, titular de la Secretaría de Relaciones Internacionales del gobierno tucumano, aseguró mediante un comunicado que según la resolución 2005/1968, el traslado internacional de un cadáver tienen que cumplir ciertas normas sanitarias. Según Bravo, las normativas “no se cumplimentaron porque la familia del joven consintió el entierro en un nicho del cementerio municipal”.
Además, “firmó el consentimiento para que el cuerpo permaneciera durante un año en el sitio, de acuerdo a las normas sanitarias chilenas que prohíben la exhumación antes de dicho plazo”.
El funcionario provincial acotó que entre los trámites que se realizaron, hubo comunicaciones con el cónsul argentino en Antofagasta, Miguel Angel Nougués, en procura de dar una solución a la familia Zoraire.
Bravo aclaró que no es posible obviar el cumplimiento de la norma sanitaria que impide la exhumación del cadáver antes del año del fallecimiento.
Los familiares de la víctima habían contado que se enteraron de su muerte dos días después del accidente. La madre y una hermana viajaron a Iquique una semana después. Según dijo su padre José Zoraire, el costo del traslado del cuerpo significaba mucho dinero que no tenían en ese momento, por lo que desistieron de trasladar el cuerpo de su hijo. Una empresa de medicina prepaga se comprometió a hacerse cargo del traslado.
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