Ataron a cuatro empleados de una inmobiliaria para robarles

Tres delincuentes armados redujeron al personal y huyeron con la recaudación del día Las víctimas, que no supieron precisar cuánto dinero se llevaron los ladrones, estuvieron casi 20 minutos encerradas

HUELLA. La patada de un delincuente quedó marcada en un armario. la gaceta / foto de diego aráoz HUELLA. La patada de un delincuente quedó marcada en un armario. la gaceta / foto de diego aráoz
12 Abril 2015
Tres empleadas y un contador fueron víctimas de tres delincuentes armados que irrumpieron en una inmobiliaria, los maniataron y huyeron con sus pertenencias, además de la recaudación del día.

El asalto ocurrió el viernes, alrededor de las 19.45, cuando el personal de “Tucumán Propiedades” se preparaba para cerrar el local, que atiende al público hasta las 20.

Los tres delincuentes llegaron por separado al comercio de Crisóstomo Álvarez al 1.400. El primero, que vestía una camisa amarilla, pidió hablar con alguna vendedora para consultar sobre el alquiler de una propiedad. Lorena Cardozo, quien lo recibió en la entrada, lo hizo pasar para que fuera atendido por su compañera.

Mientras el hombre hablaba con la vendedora, una segunda persona llegó al local. De acuerdo con el relato de Cardozo, se trataba de un joven que vestía una camisa blanca y también quería averiguar sobre alquileres. “Le abro la puerta, pasa y se sienta a esperar. En ese momento, el que había entrado primero se despide y se para. Entonces se levanta el de camisa blanca, se pone unos anteojos negros, saca un arma y me pide que me tire al piso”, contó la joven.

Los asaltantes obligaron a las tres empleadas a ingresar a una oficina, donde las maniataron con precintos para que no pudieran pedir ayuda. A esa misma habitación fue llevado también el contador de la empresa, Carlos Martín Juárez.

Según recordó Cardozo, los delincuentes los apuntaban con un arma permanentemente. “Le voy a pegar un tiro a cualquiera si no me dicen dónde está la plata”, amenazaba uno de ellos. Los empleados explicaron que el 10 de cada mes vencen los alquileres, por lo que ese día habían recibido varios pagos. Una de las empleadas abrió una caja y les entregó todo el dinero de la recaudación, además de cheques. Sin embargo, no supieron precisar qué cantidad de plata se llevaron los ladrones.

Las víctimas ya estaban encerradas cuando entró el tercer asaltante. “Se escuchaba que abrían cajones y revolvían todo”, contó Cardozo. “Nos pedían los anillos, las cadenas, los celulares y al contador le sacaron el reloj. Estuvieron como 20 minutos. Se los veía muy nerviosos, gritaban mucho”, agregó la joven.

Antes de huir, los ladrones se llevaron las grabaciones de las cámaras. “Tenemos servicio de seguridad pero ni siquiera tuvimos tiempo de activar el botón de pánico. Esto es muy desesperante porque la última vez que nos robaron fue el 10 de mayo del año pasado. Ni siquiera pasó un año”, lamentó el contador.

“Esto te arruina. Tenés empleados en blanco y pagás impuestos, pero la Policía llega siempre después. La última vez que nos robaron los ladrones salieron a la vereda haciendo tiros al aire”, recordó Juárez, indignado.

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