19 Julio 2015
MALOGRADO. El francés Jules Bianchi corría para Marussia. reuters
BERLÍN/NIZA.- Nacido en una familia ligada al mundo de los motores, Jules Bianchi soñaba con ser algún día piloto oficial de Ferrari en la F-1. El francés buscaba dar el salto desde el equipo Marussia, pero su aventura acabó antes de lo previsto.
“Por supuesto que estoy preparado. Sería el paso lógico para mí”, dijo Bianchi pocos días antes del GP de Japón 2014. Aquella fue su trigésimo cuarta carrera, también la última.
Prometedor y simpático, Bianchi murió en su ciudad natal, Niza, nueve meses después del accidente que sufrió en Suzuka. Tenía sólo 25 años.
No es la primera vez que la familia Bianchi, apasionada de los motores, se enfrenta a la tragedia. El abuelo de Jules, Mauro, protagonizó un accidente en las 24 horas de Le Mans de 1968 y sufrió importantes quemaduras. Lucien Bianchi, hermano de Mauro, ganó aquella edición en Le Mans, pero al año siguiente murió en unos tests en el mismo circuito.
A pesar del pasado de su familia, Jules solo quería ser piloto de F-1. Nacido el 3 de agosto de 1989 en Niza, fue catalogado como una de las grandes esperanzas del automovilismo francés. Tras pasar por los karts, llegó al “mundo Fórmula” en 2007.
A finales de 2009 se subió a un Ferrari para unos ensayos y fue reclutado por la “Driver Academy” de la Scuderia. Después, con un ART terminó dos temporadas de GP2 en la tercera posición.
En 2012 llegó al fin el salto a la F-1: recibió una llamada de Force India para ser piloto suplente. Poco tiempo después llegó a Marussia. En 2014 logró sus primeros dos puntos como piloto, al finalizar noveno en Mónaco. “Fue muy estresante”, dijo Bianchi entonces. Mucho más no pudo contar: “simplemente fue increíble”.
Cuatro meses después, la joven y prometedora carrera de Bianchi terminaba en el circuito de Suzuka. (Especial-Suzuka)
“Por supuesto que estoy preparado. Sería el paso lógico para mí”, dijo Bianchi pocos días antes del GP de Japón 2014. Aquella fue su trigésimo cuarta carrera, también la última.
Prometedor y simpático, Bianchi murió en su ciudad natal, Niza, nueve meses después del accidente que sufrió en Suzuka. Tenía sólo 25 años.
No es la primera vez que la familia Bianchi, apasionada de los motores, se enfrenta a la tragedia. El abuelo de Jules, Mauro, protagonizó un accidente en las 24 horas de Le Mans de 1968 y sufrió importantes quemaduras. Lucien Bianchi, hermano de Mauro, ganó aquella edición en Le Mans, pero al año siguiente murió en unos tests en el mismo circuito.
A pesar del pasado de su familia, Jules solo quería ser piloto de F-1. Nacido el 3 de agosto de 1989 en Niza, fue catalogado como una de las grandes esperanzas del automovilismo francés. Tras pasar por los karts, llegó al “mundo Fórmula” en 2007.
A finales de 2009 se subió a un Ferrari para unos ensayos y fue reclutado por la “Driver Academy” de la Scuderia. Después, con un ART terminó dos temporadas de GP2 en la tercera posición.
En 2012 llegó al fin el salto a la F-1: recibió una llamada de Force India para ser piloto suplente. Poco tiempo después llegó a Marussia. En 2014 logró sus primeros dos puntos como piloto, al finalizar noveno en Mónaco. “Fue muy estresante”, dijo Bianchi entonces. Mucho más no pudo contar: “simplemente fue increíble”.
Cuatro meses después, la joven y prometedora carrera de Bianchi terminaba en el circuito de Suzuka. (Especial-Suzuka)
















