Ignacio Naya - DPA
Después de otro duro revés con la Selección al otro lado del océano Atlántico, Lionel Messi volverá a su hábitat natural: Barcelona, la Liga española y Europa. Aunque nada desea más que levantar un título de albiceleste, los éxitos sólo llegaron hasta ahora en Barcelona, con quien esta temporada defenderá el título de la Liga española, de la Copa del Rey y de la Liga de Campeones europea.
El reto de repetir el pleno de títulos en un año natural que logró Barcelona en 2009 se frustró el lunes pasado con la derrota en la Supercopa española ante Athletic de Bilbao. Sin embargo, si el equipo catalán ganara en diciembre el Mundial de Clubes, sumaría cinco de los seis trofeos posibles en 2015, lo que sumado al subcampeonato de Argentina en la Copa América de Chile haría muy difícil no premiar a Messi con su quinto Balón de Oro.
El delantero necesita a Barcelona para borrar la amargura que le produjo la nueva derrota con Argentina. Después de caer en la final del Mundial de Brasil en 2014 ante Alemania, la “albiceleste” tropezó en la de Chile 2015 ante el anfitrión y no pudo truncar una racha de 22 años sin títulos. Pese a que antes de la final había sido el mejor del equipo, Messi recibió duras críticas en su país. Los rumores sobre su inminente renuncia a la Selección se dispararon, sin embargo, el capitán no parece dispuesto a abandonar aún su empeño de gritar campeón con Argentina.
Con Barcelona, es algo a lo que ya está habituado. “El contraste es apabullante: 24 títulos con “Barça”, apenas tres subcampeonatos con la Selección”, escribió el diario “Clarín” el lunes, al cumplirse los 10 años del debut de Messi con Argentina. “Con Barcelona jugó 26 finales, ganó 17 y metió 22 goles. Con la celeste y blanca, en mayores, disputó tres y no convirtió”, añadió. El fracaso en Chile, sin embargo, podría ser una buena noticia para Barcelona. Messi resurgió en 2015 después de su decepción en Brasil, como si la derrota hubiera sido un acicate. Después de un 2014 gris, perdió peso, recuperó chispa y volvió a dominar el juego, para liderar a Barcelona a un “triplete” que parecía irrepetible.
Si durante 2014 llegó a plantear dudas sobre su continuidad en el club, el curso pasado parecen haberlas disipado, según reveló el brasileño Dani Alves después de firmar su propia renovación. “Messi me dijo: ‘quédate ¿dónde vamos a estar mejor?”, confesó el defensa. “Tiene la motivación de superarse cada día, y mira que es difícil”, agregó su compañero Sergio Busquets. “Tiene épocas, como cualquiera, pero lo normal es que cada día sea el mejor”. Casi todo lo que pasa por la cabeza del crack es un misterio, pero que después de su duro invierno chileno decidiera reintegrarse cuatro días antes de los previsto al trabajo de pretemporada en Barcelona puede ser un signo de cuáles son sus intenciones.
Con él sobre el campo, Barcelona ganó la Supercopa europea y perdió la española, pero la verdadera prueba para Messi, de 28 años, comienza mañana en el estadio San Mamés ante Athletic de Bilbao, en el debut del Barcelona en la Liga 2015/2016.
























