19 Septiembre 2016
CONTENTO. Rosberg no oculta su alegría, y salta ante la sonrisa de Ricciardo. reuters
Aquel envión del inicio de la temporada con cuatro triunfos consecutivos -Australia, Bahrein, China y Rusia- le permitió al alemán Nico Rosberg (Mercedes) ser claro favorito al título de la F-1. Aunque luego debió soportar que su compañero inglés Lewis Hamilton le robe protagonismo con seis victorias en ocho carreras, desde el reinicio del campeonato, tras el receso de un mes, Nico no paró de festejar: se impuso en Bélgica, en Italia y ahora sumó su tercer éxito en fila al imponerse en Singapur.
Pero esta vez la celebración fue más que especial, porque ganó en su 200º GP en la categoría y porque volvió al frente del torneo. En la accidentada largada -su compatriota Nico Hulkenberg estrelló su Force India contra el paredón de boxes, debido a un toque del español Carlos Sainz (Toro Rosso)-, Rosberg mantuvo la punta y fue aumentando paulatinamente la diferencia respecto de Daniel Ricciardo (Red Bull). En ese orden llegaron a la meta, aunque sobre el final aquella apreciable ventaja se redujo drásticamente cuando Ricciardo calzó en su auto gomas súper blandas. Eso le puso emoción a una competencia mayormente aburrida.
“En el pasado esta pista no me ha tratado tan bien, así que esta victoria es muy especial”, destacó Rosberg, que tuvo problemas con los frenos desde el mismo inicio de la prueba. “Corrí sabiendo que se podían romper en cualquier momento, pero por suerte aguantaron”, explicó. Sobre la presión que le ejerció Ricciardo comentó: “fue una victoria justa, pero la hemos logrado nosotros. Desde mi box me informaban quién venía detrás hasta que les pedí que lo dejaran de hacer. Realmente, no me agrada que me digan quién es mi escolta y cuánto me viene descontando”.
Aunque el esfuerzo de Ricciardo no rindió sus frutos, demostró que Red Bull Racing levantó su nivel. “Estoy contento, fue una carrera perfecta. Tan pronto como hicimos el pit stop pensábamos que Nico iba a entrar y por eso lo presioné. Al final no ingresó a boxes, pero conseguimos terminar muy cerca”, aseguró el aussie, que llegó a 488/1000 del ganador.
Pero esta vez la celebración fue más que especial, porque ganó en su 200º GP en la categoría y porque volvió al frente del torneo. En la accidentada largada -su compatriota Nico Hulkenberg estrelló su Force India contra el paredón de boxes, debido a un toque del español Carlos Sainz (Toro Rosso)-, Rosberg mantuvo la punta y fue aumentando paulatinamente la diferencia respecto de Daniel Ricciardo (Red Bull). En ese orden llegaron a la meta, aunque sobre el final aquella apreciable ventaja se redujo drásticamente cuando Ricciardo calzó en su auto gomas súper blandas. Eso le puso emoción a una competencia mayormente aburrida.
“En el pasado esta pista no me ha tratado tan bien, así que esta victoria es muy especial”, destacó Rosberg, que tuvo problemas con los frenos desde el mismo inicio de la prueba. “Corrí sabiendo que se podían romper en cualquier momento, pero por suerte aguantaron”, explicó. Sobre la presión que le ejerció Ricciardo comentó: “fue una victoria justa, pero la hemos logrado nosotros. Desde mi box me informaban quién venía detrás hasta que les pedí que lo dejaran de hacer. Realmente, no me agrada que me digan quién es mi escolta y cuánto me viene descontando”.
Aunque el esfuerzo de Ricciardo no rindió sus frutos, demostró que Red Bull Racing levantó su nivel. “Estoy contento, fue una carrera perfecta. Tan pronto como hicimos el pit stop pensábamos que Nico iba a entrar y por eso lo presioné. Al final no ingresó a boxes, pero conseguimos terminar muy cerca”, aseguró el aussie, que llegó a 488/1000 del ganador.
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