Se ha respondido a mi carta del 23 de agosto en la que señalara graves omisiones y errores en un relato sobre 200 años de la actividad azucarera. Respecto a los 14 Ingenios cerrados en la década del 60 a los que alude el articulista del mismo, sería bueno que aprovechando el agradable y por estos días cálido invierno tucumano recorra, lo que le demandará pocas horas, la inconmensurable y magnificente geografía tucumana. Ello le permitirá entre otras cosas apreciar al oeste la belleza de su cerro azul que, pródigamente dotado por la naturaleza, hace eternamente posible la existencia de una fecunda agroindustria. Podrá también visitar los ingenios Florida, Trinidad y Bella Vista y los verá oronda y orgullosamente moliendo. Seguramente será en ellos bienvenido y lo recibirán alborozados y de la mejor manera como habitual y generosamente lo hacen con cualquier turista. No hubo cierres en esos ingenios. Los cierres fueron 11 y sostener que “el cierre alcanzó efectivamente a 14 ingenios” es un grave error. Respecto de las omisiones, el redactor dice ahora que “las omisiones de algún nombre o acontecimiento se deben a una lógica limitación de extensión de las notas”. Es raro. El prestigioso diario le concedió dos hojas para que se expresara y no se explican dichas omisiones por falta de espacio, más aún cuando ellas se cuentan por decenas. Es inexcusable haber excluido injustamente a muchos destacados protagonistas dado el intenso rol que tuvieron y algunos aún tienen. Invito a un más sereno juicio sobre la historia y para beneficio de ella procurar un mayor equilibrio. No es bueno cuando se escribe sobre azúcar poner el énfasis y análisis desde la óptica del ingenio Esperanza de Wenceslao Posse, el Bella Vista otrora de los García Fernández o desde el Santa Ana de Hileret. La historia es más amplia. Exhorto también a sustraerse de pasiones ideológicas y políticas que a nada contribuyen. Reiterar “que existieron abusos” y hablar sobre mitos (el Familiar) e infundios, aumentando indebidamente el número de los ingenios cerrados y magnificar cifras de migraciones que año a año las acrecientan con nuevos relatos imaginarios no conduce a nada y solo siembran confusiones y enconos. Tema terminado.
Horacio Ibarreche
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