Cartas de lectores I: el trabajo, un preciado don

 asfasdfasdf asfasdfasdf
27 Agosto 2021

Frente a una panorámica y apergaminada fotografía de color ambarino, por el transcurso del tiempo, de la región de los Abruzzos (Italia), solía mi abuelo materno inculcarme en mi mocedad a modo de metáfora, señalándome la cima del Gran Sasso de la cadena montañosa de los Apeninos, que para alcanzarla había que escalar “ogni giorno” con las quimeras a cuestas, arribando a la cúspide del imponente macizo con forjados sueños y afán que sólo proporciona el trabajo digno y honrado, desdeñando lo fácil y las canonjías y prebendas que degrada y envilece a la persona, convirtiéndola en un paria y un holgazán. Las multitudinarias marchas protagonizadas días pasados en la avenida más ancha del mundo, por las distintas organizaciones sociales, muestran una realidad que supera y desnudan los ciclos recurrentes, que los diferentes gobiernos fueron abonando la economía con una simiente de políticas declamatorias de parches y remiendos y cuyas costuras enhebradas con endebles y limitados cordeles no terminan de restañar las interminables e inveteradas suturas. Una inmensa y descomunal imagen nos mostraba una abigarrada multitud que en vano pugnaba por derechos dignos y trabajo genuino; en vano sus ilusiones y anhelos se cristalizaban en realidades y concreciones, porque sus únicos y lejanos sueños y reivindicaciones son compensadas por sus asistencias por engrosar la concurrencia y como premio una vergonzosa recompensa y gratificación. Hay un símil para resaltar, entre la cuesta escarpada a escalar que me infundía mi abuelo en mi adolescencia, con esta pendiente abrupta actual que requiere de esfuerzo y sacrificio y no de falsos y menguados espejismos y entelequias.

Alfonso Giacobbe


24 de Septiembre 290


San Miguel de Tucumán

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios