Cada 29 de agosto se celebra en nuestro país el Día del Árbol, fecha establecida en el año 1900 por el Consejo Nacional de Educación. Objeto: Concientizar sobre la necesidad de proteger las superficies arboladas y plantar nuevas especies. Al recorrer la provincia y su ciudad Capital, se puede constatar que dejó de ser el “Jardín de la república” y que poco y nada quedan de la selva nativa (yungas) y los bosques ribereños. El clima en una ciudad es consecuencia de las características geográficas, de su mallado y componentes urbanos. La ausencia o disminución de la vegetación y la impermeabilización del suelo debido a las edificaciones y al pavimento, contribuyen al aumento de la temperatura superficial, generando el fenómeno conocido como Isla de Calor Urbano (ICU). Hay bibliografía sobre los criterios que se deben seguir para seleccionar el arbolado urbano. Estos son: 1) Historial del rendimiento de la especie vegetal en las condiciones locales. 2) Características de la flora, follaje, altura y frutos. 3) Perdida de las hojas en invierno. 4) Resistente a la rotura y caída de las ramas. 5) Vida útil prolongada. 6) Que no afecte a las veredas, pavimento y los servicios enterrados o aéreos. 7) Que no sea invasora. El municipio capitalino es titular del dominio de los árboles plantados en los espacios públicos y dispone de ordenanzas que actúan como protección legal del arbolado (Ejemplos: Números 2432/96; 3487/04 y otras) y debe cumplirlas y controlar su cumplimiento. Además el árbol es un elemento de identidad urbana y los servicios eco sistémicos que presta son muy conocidos. El PE, los municipios y las comunas rurales, también tienen responsabilidad en la administración del arbolado y están indicadas en la Ley 8.991 - Patrimonio Natural y Cultural del Arbolado Público de la Provincia. Para gestionarlo de modo eficiente, es necesario contar y conocer entre otros : a) Inventario de las especies, ubicación y estado sanitario. b) Aptitud de los árboles para los diversos lugares. c) Plantación y preparación del suelo d) Protección y mantenimiento. Atila (Siglo IV DC), decía que donde pisaba su caballo, no volvía a crecer la hierba. Tal como está hoy Tucumán, podemos decir que los que nos gobiernan, parecen ser nuevos Atila para la naturaleza y el patrimonio ambiental. Los ciudadanos tucumanos debemos impedir que sigan siéndolo. Nuestra salud y calidad de vida están en juego.
Juan Francisco Segura
















