Aunque me tocan las generales de la ley en el rol de tío-padre del juez Orlando Stoyanoff Isas, quiero, sin ánimo de polemizar, opinar sobre el tema que analizan la Justicia y la Legislatura. Stoyanoff ha tenido el 11 de junio pasado un percance y transgresión de tránsito en Yerba Buena con un cadete que viajaba en motoneta, y, sí, la Justicia debe investigar exhaustivamente las circunstancias en que se produjo tal incidente. Estoy persuadido de que los jóvenes motoqueros tienen todo el derecho de trabajar pero cumpliendo las ordenanzas que debieran regir para transitar. Y, si no, cómo entender las cientos de motos secuestradas por la Municipalidad, o los cientos de accidentes de motos que se producen permanentemente, con el agravante de muertes o mutilaciones. Tucumán no se caracteriza por tener un tránsito ordenado. En verdad, es un caos generado por peatones, bicicletas, motos, autos, carros, que pareciera que se rigen por la ley de la selva. A ello se agrega que la humanidad está soportando una pandemia provocada por la Covid 19 en sus diversas mutaciones que está dejando secuelas en todos los niveles, generada por una cuarentena interminable, con crisis económica, educativa, de convivencia, etc. y lo más terrible, con alteraciones sociales y mentales en la población. Por ello pido que se haga justicia acorde al hecho ocurrido y las circunstancias; no puede ser causal para destituir a ningún juez una transgresión en el tránsito y menos cuando el transgresor ha reconocido su culpa, ha pedido disculpas ante la sociedad, la justicia y los familiares; y se ha presentado ante la víctima y resarcido económicamente. El país, y en este caso la provincia, tienen problemas mucho más importantes sin resolver. ¿Por qué en esto tanto apuro y tan drástico? Y me pregunto, ¿qué sentirá el señor Lebbos (y tantos otros) que aún sigue bregando por una justicia más efectiva y rápida? La verdad, se me vienen muchos interrogantes.
Michel Isas
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