A ver… contesto a ambos lectores que escribieron (cartas “Adoctrinamiento en escuelas” y “Enseñar y disenso”, 02/09) atacando mi punto de vista sobre la docente en La Matanza. En primer lugar, vengo de familia docente; mi madre, mi abuela, mis tías; yo soy profesional de la salud. Gritos de la señora no veo, sí vehemencia y pasión de los que aman esa profesión. Muy bajo, intentar demonizarme por mi ideología, de la cual me siento muy orgullosa, y voy a seguir defendiendo al gobierno que puso en rejas a los genocidas que hicieron mucho daño a familiares míos. La historia, por si no lo saben, es revisionista, ya que los “próceres” cometieron crasos errores (civilización o barbarie -Sarmiento- o la sangrienta conquista del desierto de Roca, entre otras cosas). No hay que idealizar a nadie. Yo me crié en fe católica pero como todos sabemos el pasado y presente de la Iglesia Católica la condenan (la Santa Inquisición y los casos de pedofilia en los colegios tapados por años). A los hechos me remito. Con esto doy por finalizada esta polémica que no quise abrir.
Marcela Inés Rodríguez
marodontl@hotmail.com
















