A don Clodomiro Hileret hay que entenderlo según el tiempo que vivió. Tucumán fue una provincia llena de desarrollo y pujanza gracias a hombres como él. Si bien es cierto que dentro de la misma industria no llegó a descollar entre sus principales filántropos, tampoco fue un misántropo o genocida como lamentablemente algunos ahora quieren presentar. Por último, aclarar que entre 1933 y 1940 el Ingenio Santa Ana estuvo arrendado por don Lamberto Maciejewski, hombre de absoluta confianza de mi abuelo el Ing. Manuel García Fernández, quien dejó por aquellos años un grato recuerdo en el pueblo, ya que los principios de generosidad empresarial de Bella Vista, fueron aplicados en Santa Ana. Dios quiera que resurjan hombres como ellos; y que decir de un Alfredo Guzmán, personaje al que Tucumán ha olvidado prácticamente, auto condenándose así a no solo no tener historia, sino tampoco futuro.
Manuel García Fernández
















