Cartas de lectores I: Escuela o comedor

06 Septiembre 2021

Las escuelas aisladas geográficamente, rurales, de montaña, algunas suburbanas, poco a poco se fueron convirtiendo en centros de contención alimentaria y fábricas de analfabetos, debido a que la necesidad de comer avasalla a las necesidades educativas específicas que deben brindar las escuelas. Con la vuelta a clases, en las condiciones actuales, urge que se deje a la escuela cumplir con la función educadora para la que fue creada, separando la tarea y la necesidad de alimentar a los alumnos que se hace en el mismo local escolar, designando personal adecuado, cocinera, nutricionista, administrador propio para el comedor. De este modo, el tiempo que hoy dedican directores, secretarios, maestros y conserjes a las tareas del comedor, se las pueden dedicar a las tareas específicas educativas. Aun cuando una escuela cuenta con personal docente con vocación de información excelente, lo supera un niño que llega sin desayunar o que regresa después de clases a un hogar sin recursos para alimentarse y termina priorizando la atención alimentaria, que además es un condicionante para su tarea. Un niño con hambre o malnutrido no aprende. No sirve la formalidad de un gran edificio, infraestructura, cargos docentes, libros, etc., si se les quita a los maestros y a los niños el tiempo necesario para, por lo menos, alfabetizar, elevar el nivel académico de maestros y alumnos, así como el tiempo para el desarrollo del intelecto, de la formación para la convivencia ciudadana, etcétera, o si se prioriza la atención del comedor a cargo de los maestros. Tal vez haga falta la intervención de los gremios docentes, que exijan: “maestros a las aulas”, comedores a cargo de personal de cocina, de responsabilidad total del Ministerio de Desarrollo Social u otro que corresponda. Esto debe ser una preocupación de todos, si tenemos en cuenta que de entre los niños con deficiente educación van a surgir los futuros líderes y gobernantes políticos y pasará lo que nos pasa. El fracaso educativo llevó a que Tucumán dejó de ser el “Jardín de la República”, “Edén de América”, “Cuna de la Independencia”, “Faro del NOA”, en un país granero del mundo, con reservas en oro, moneda propia, cultura del trabajo, orgullo de llegar a universidad, mesa familiar… El único camino de salida es la educación, con la que se hallará las formas de mejorar la salud, la vivienda, el trabajo y la dignidad ciudadana.

Elvira Arnedo


La Rioja 151


San Miguel de Tucumán


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