Cartas de lectores II: Antonio Machado y el exilio

05 Marzo 2022

Seguramente más de uno de los de mi generación lo recordamos debido a que Joan Manuel Serrat lo inmortalizó en su álbum “Dedicado a Antonio Machado”, en el que combinó su letra de “Cantares” con los versos del poeta español: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” a manera de intertexto. El 22 de febrero de 1939, miércoles de cenizas y exiliado de su querida España en plena guerra civil, fallecía en Francia (Colliure) el escritor español Antonio Machado, uno de los más grandes y profundos poetas de lengua castellana. Había dejado su país de origen para refugiarse, como tantos otros en tierras galas, huyendo del franquismo, y así fue como llegó a ese pueblito en los Pirineos orientales. Arribó allí el 27 de enero, ya gravemente enfermo, producto de una neumonía que había contraído durante el viaje (y debido al crudo invierno europeo), por lo que Colliure iba a ser testigo de la muerte del exiliado escritor que contaba ya con 63 años de edad. Falleció días después de cruzar a pie la frontera. Lo hizo en compañía de su hermano y de su madre, que contaba ya con largos 88 años, entre los miles de refugiados que huían de España a punto de culminar la guerra civil (1936-1939). Ana Ruiz (su madre) falleció solo tres días después que él. Desde entonces, la tumba de Antonio Machado se transformó en centro de peregrinaje para los admiradores de su obra, pero también se convirtió en un emblema y símbolo del exilio por razones políticas, ya que él era republicano. Hoy miles de ucranianos pueblan las carreteras y los trenes rumbo al exilio (muchos de ellos niños y mujeres) soportando el invierno europeo en la búsqueda de supervivencia. Asistimos a un siglo XXI convulsionado por un enfrentamiento impensado para estos tiempos, que solo nos trae el recuerdo de los horrores de las distintas guerras del siglo pasado. Esperemos que pronto se llegue a una solución pacífica y que se ponga fin a este derramamiento de sangre, ocasionado por gente a la que solo le interesa el poder por el poder mismo y para nada la vida humana.

Juan L. Marcotullio

Ituzaingó 1.252

Yerba Buena

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