El adiós a un amigo es todo un proceso que transcurre en la vida, hasta que se constituye en recuerdo que acerca a la persona de tiempos compartidos. Y así comienza esta despedida, con el vacío que se produce “cuando un amigo se va...” como decía Cortés. Es un adiós a José Lorenzo, un amigo de firmes convicciones. Un ejemplo de estoicismo y humildad, capaz de sostener la pesada carga del imprescindible oxígeno que lo acompañó hasta el último suspiro. Insoslayable militante de la UCR, José dejó con digno silencio algunos cargos cuando le quisieron imponer algo indebido o contrario a sus principios. Reconocido “ciruja”, hincha de los “santos” de la Ciudadela, apodado el “Mono Pepe”, fue un sereno analista de la realidad socioeconómica y de la política provincial y nacional. Al ver con sorpresa y dolor su nombre en la penúltima página de LA GACETA, recé con las lágrimas de la memoria que traía las semblanzas de alguien que siempre se preparó para este final desconocido. Desde mi trayectoria de una vida en el Justicialismo me animo a soliviar su personalidad, que supo entender las diferencias pero también potenciar las coincidencias. En fin, repito en esta ocasión una reflexión que nos iluminó: “Sólo Tata Dios sabe cuánto hilo nos queda en el carretel de la vida”. Descansa en paz noble amigo. Adiós Yanasu (del quichua: amigo).
Lito Ledesma Fiad
Congreso esq. Mitre
Simoca













