Cartas de lectores IV: Elecciones en la UNT

21 Marzo 2022

En las últimas semanas he leído en LA GACETA dos artículos del periodista Guillermo Monti sobre las próximas elecciones en la UNT. Estoy de acuerdo con él. Aporto algunos datos que vuelven todavía más preocupante su visión de nuestra universidad. En el primer artículo afirma que la rosca política es la actual preocupación fundamental de la UNT; tal rosca política está orientada a ganar un poder que le garantice a los triunfadores la posibilidad de una diputación nacional o una presidencia en alguna empresa o facilidad para nombrar parientes y amigos en altos cargos universitarios. Lo académico, en consecuencia, brilla por su ausencia. Pero la institución universitaria, que naciera en el medioevo cristiano, pretendía otras cosas: investigar, enseñar, discutir y divulgar el conocimiento. Bolonia (1088), Oxford (1096), París (1150), Salamanca (1200), Coimbra (1290) no nacieron para apoyar a tal o cual señor feudal; tampoco para influir en las decisiones de los papas; menos aún para cimentar la inédita burguesía. (Aclaro que las fechas indicadas son muy discutibles). Los fines de la universidad están perfectamente expresados en la famosa definición de Alfonso el Sabio: “Universitat es el ayuntamiento de maestros et desciplos con la voluntad de fazer los saberes”, es decir, para pensar cuáles opiniones infundadas pueden ser transformadas en conocimientos aproximada y razonablemente verdaderos. Ciertamente ya no estamos en el siglo XII. Hoy las técnicas de la enseñanza y de la investigación han cambiado muchísimo. Pero, ¿han cambiado los fines de la universidad? Categóricamente, no. Guillermo Monti, con relación a la UNT, menciona varios defectos, entre ellos, su gigantismo. Me detendré sólo en este. Veamos tres universidades actuales que, en los seis rankings que manejo, siempre aparecen en los primeros lugares: Harvard, Stanford, MIT. Efectivamente, los predios de la UNT ocupan, aproximadamente, 15.000 has; el campus de Harvard tiene 85; el MIT, 68 y Stanford, 3.310. Los alumnos de la UNT, en 2018, eran más de 70.000; los de Harvard, 22.000; los del MIT, 11.300 y los de Stanford, 15.800. Estas tres universidades americanas son muy pequeñas en comparación con la UNT. Sin embargo, tienen un nivel de investigación, producción tecnológica y docencia francamente admirables. La desmesura de la UNT (en predios, alumnos, personal no docente, facultades, servicios, secretarías, carreras) requiere una masa de dinero que insume gran parte de su presupuesto; el dinero que se dedica a lo propiamente académico (“fazer los saberes”) es insignificante. Ruego al rector que asuma el 25 de mayo próximo que se tome el trabajo de leer los varios informes de la cátedra de estadística de la Fac. de Ciencias Económicas (su titular era el recordado y admirado profesor Ramón Darío Medina) que se refieren a la estructura y funcionamiento de la UNT, para comprobar que Guillermo Monti ha detectado muy bien el actual cambio de valores: la rosca electoral ha sustituido al noble pensar y repensar la verdad.

Jorge E. Saltor


jorgeesaltor@yahoo.com.ar

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios