Cartas de lectores: el legado de Norman Holter

13 Abril 2022

El 9 de abril se celebró el día de la Cardiología Argentina, y a propósito de ello, diré que en nuestra especialidad se realizan habitualmente diversas pruebas para conocer el estado de salud cardiovascular de nuestros pacientes. Entre ellas, a veces es necesario monitorizar al corazón en forma ambulatoria, y a este estudio se lo llama Holter electrocardiográfico. Es uno de los grandes avances de la medicina, y se trata el mismo de un dispositivo portátil que se lleva a casa y que registra la actividad cardíaca, es decir, un electrocardiograma en miniatura de todo un día. Los síntomas por los que el médico lo suele solicitar son: palpitaciones, taquicardia, pérdida de conocimiento o síncope, mareos inexplicables y/o dolor de pecho. Y así, el Holter nos entrega después información amplia y útil, ya que con él se detectan arritmias, secuelas post Covid, o incluso bloqueos que justifican el implante de un marcapasos. Su inventor fue un norteamericano, nacido en Montana, llamado Norman Holter (1914 – 1983) quien creo ingeniosamente el aparato y que llegó a pesar más de 30 kilogramos en sus comienzos. Lo desarrolló allá por los años 60 y curiosamente no estudió medicina, ni fue cardiólogo, pero sí máster en física y química y por supuesto un ingenioso inventor. Sentó las bases de la moderna monitorización cardíaca, y hoy, más actual, no llega a pesar más de 200 gramos el dispositivo. Con él seguramente se contribuyó a salvar a miles de seres humanos, y, asimismo, a mejorar la calidad y el término medio de vida, por lo que considero que el mejor homenaje hacia estos pioneros en salud y sus inventos, muchas veces artesanales, es conocer y contar su historia. En el caso de Holter, este americano y su apellido quedaron ligados a su invención, pero no olvidemos que un ingeniero inglés (Godfrey Hounsfield) de la EMI fue el que inventó el primer tomógrafo, otro norteamericano Albert Hyman fue el que lo hizo con el marcapasos y que dos médicos argentinos, René Favaloro y Julio Palmáz lograron desarrollar sus aportes científicos en Estados Unidos: el Bypass y el Stent coronario. Sin lugar a dudas, estos son logros científicos con valor Universal. Sobre todo, pienso que incluso podrán también aprovecharlos aquellos líderes, países y gente que despotrican permanentemente contra Occidente y Estados Unidos con marcada anglofobia y que seguramente callados marcharán a usufructuar de los avances que el capitalismo y sus recursos les brindan, si así los necesitan. No me caben dudas que les harán caso a su médico cuando algún día les diga algo así como: “Su corazón está bien, pero quiero hacerle un Holter”. Gracias Norman.

Juan L. Marcotullio

Ituzaingó 1.252

Yerba Buena

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