La palabra “Cónclave” se convirtió en una de las más buscadas en los últimos días, en medio de las crecientes preocupaciones por la salud del papa Francisco. La posibilidad de que el Sumo Pontífice se vea impedido de continuar con sus funciones en el corto plazo despertó el interés en el proceso mediante el cual se elige a un nuevo líder de la Iglesia Católica. 

Este ritual ancestral, envuelto en misterio y solemnidad, despierta curiosidad en quienes desean comprender cómo se define el futuro del Vaticano. Para quienes buscan sumergirse en este fascinante universo, la recomendación es ver la película “Cónclave”. 

En los Bafta, en Londres, “Cónclave” ganó el premio a la mejor película

El filme, que ostenta ocho nominaciones al Oscar, ofrece una mirada profunda y detallada sobre los intrincados pasos de la elección papal, mostrando las tensiones y alianzas que se tejen en uno de los eventos más enigmáticos y trascendentales de la religión católica.

Dirigida por Edward Berger, la película Cónclave es una adaptación del libro homónimo escrito por Robert Harris y publicado en 2016. Aunque la historia es enteramente ficción, el autor se inspiró en situaciones reales que han acontecido en la vida real y en la crisis que enfrenta el Vaticano en los últimos años.

¿Qué es un cónclave en la Iglesia Católica?

El cónclave es uno de los rituales más antiguos y enigmáticos de la Iglesia Católica. Se trata del proceso mediante el cual se elige a un nuevo Papa, una ceremonia rodeada de secreto y solemnidad que tiene lugar en la Capilla Sixtina, en el corazón del Vaticano. 

Este evento se activa cuando el Papa en funciones fallece o renuncia, como ocurrió en 2013 con Benedicto 16. Desde entonces, el mundo vuelve sus ojos hacia el Vaticano, esperando el anuncio de un nuevo líder espiritual para los católicos de todo el mundo.

"Cónclave": ficción y realidad en el proceso de elección de un nuevo Papa

En el film Ralph Fiennes, Stanley Tucci y John Lithgow dan vida a estos cardenales, mientras que, Isabella Rossellini interpreta a la cabeza de las monjas inquisitivas, quienes no tienen poder de decisión en esta votación y solo se encargan del servicio limpieza y alimentación durante estos días.

Explicar las normas de un cónclave se asemeja bastante a detallar la trama de la película, aunque la ficción se permite licencias narrativas para explorar las complejidades del proceso con mayor profundidad.

Como destaca Berger, un cónclave no deja de ser un evento político, donde las posturas conservadoras, liberales y moderadas se enfrentan, como en cualquier otra elección democrática.

En el relato cinematográfico, el cónclave arranca con cuatro contendientes de peso: Aldo Bellini (Stanley Tucci), un liberal estadounidense que sigue el legado del Papa fallecido; Joshua Adeyemi (Lucian Msamati), un conservador de origen nigeriano; Joseph Tremblay (John Lithgow), un moderado de Canadá; y Goffredo Tedesco (Sergio Castellitto), un italiano con fuertes convicciones tradicionalistas.

La historia presenta un debate profundo sobre el perfil adecuado para liderar la Iglesia en un contexto histórico complejo. La ficción se anticipa a una realidad en la que el escenario mundial cambió drásticamente desde 2013, cuando fue elegido el Papa Francisco, un líder con un enfoque humilde, cercano a los pobres y con una visión abierta dentro de la Iglesia Católica. 

La narrativa expone la pugna entre quienes promueven un retorno conservador, al estilo de Benedicto 16, y aquellos que apuestan por una guía más flexible y adaptada a los tiempos actuales. Esta representación de las disputas internas ofrece una mirada anticipada a lo que podría debatirse en un próximo cónclave.