Un expediente judicial puede aportar claridad en temas oscuros. La investigación que realizó el fiscal federal Agustín Chit es un ejemplo: sirvió para conocer que, al menos, una parte de Los Gardelitos tendría vínculos con el tráfico de drogas. También aportó un fuerte indicio para robustecer la teoría de que el origen de la disputa con los Ale podría estar enmarcado en una guerra por el dominio del narcotráfico.

Ambos clanes eran los dueños de las calles de la provincia en la década del 80. La rivalidad llegó a su máxima tensión el 31 de diciembre de 1986, en un hecho que ha quedado grabado para siempre en la historia policial tucumana. Rubén “La Chancha” y Ángel “El Mono” Ale acabaron con la vida de dos miembros de la familia contraria. Ese hecho marcó un antes y un después. Con polémicos fallos judiciales, los hermanos lograron evitar una condena ejemplificadora.

Los “gardelitos”, como se los conoce en el mundo del hampa, prácticamente abandonaron la provincia. Los Ale, en cambio, se apoderaron del poder en las calles. Prostitución, juegos de azar, usura, amenazas y tráfico de drogas fueron algunas de las actividades que desarrollaron durante décadas. Eso es lo que entendieron los jueces que condenaron a los cabecillas del clan por lavado de activos. Es decir, jamás fueron sentenciados por esos ilícitos, sino por haber ingresado de manera ilegal al mercado financiero el dinero obtenido a partir de ellos.

La caída de los hermanos Ale habría dado impulso a algunos miembros de Los Gardelitos para aventurarse en los difíciles caminos del narcotráfico. Eso se desprende de la investigación realizada por el fiscal federal Chit. Entre 2012 y la actualidad, Walter “Petiso David” Lobos no solo aparece mencionado en ocho causas por drogas, sino que además las autoridades ya lo tenían registrado por transportar estupefacientes desde Salta hacia Tucumán y Córdoba. El hombre hoy está procesado por tenencia de marihuana e investigado por lavado de activos.

Fin de la paz

Durante cuatro décadas los tucumanos no se enteraron de nuevos enfrentamientos entre ambos grupos. Sí hubo una polémica por la viralización de unos audios. Mercedes Galván, una de las referentes de Los Gardelitos, envió mensajes de voz a Ángel Ale para burlarse de la muerte de su hermano Rubén. Sin embargo, en menos de dos años se registraron varios hechos que demuestran que la pelea sigue más viva que nunca.

Abril de 2024: Facundo Ale, hijo del “Mono”, se presentó en la casa de Mercedes Galván y efectuó varios disparos contra la vivienda de la madre de “Petiso David”, hoy investigada por lavado de activos. “Facundito”, como es conocido en las calles, fue condenado a un año y cuatro meses de prisión.

Noviembre de 2024: Facundo Ale sobrevivió a un ataque a balazos registrado en el barrio La Ciudadela. La causa quedó estancada por falta de evidencias y porque la propia víctima no aportó mayor información para esclarecer el hecho.

Diciembre de 2024: en un episodio inédito en la historia de la provincia, el estadio de San Martín fue escenario de esta disputa con tintes narco. En medio de un partido, dos jóvenes encapuchados colocaron una bandera en la que denunciaban a “Petiso David” y a Javier “Chuky” Casanova por ser transas y narcos. Meses después, Ángel Ale, en una entrevista con LG Play, confesó que él había ordenado confeccionarla y colocarla.

Septiembre de 2025: el Día de la Primavera se registró un fuerte tiroteo en una fiesta electrónica. En un primer momento se pensó que se había tratado de una pelea por el control de la barra brava de San Martín. Según los primeros datos, “Chuky” Casanova se habría enfrentado con Facundo Ale, pero esa versión fue descartándose con el correr de las semanas.

Septiembre de 2025: Mario Pasarín, condenado por narcotráfico, murió en un accidente de tránsito. Conducía el vehículo que habría utilizado “Facundito” el día del tiroteo y que luego fue ocultado. En una audiencia, Ale reconoció que el narco -ex suegro de su hermano fallecidp- lo ayudó a escapar del lugar.

Octubre de 2025: en el marco de la investigación por el enfrentamiento a balazos, durante un allanamiento realizado en Yerba Buena, la Policía encontró cinco kilos de flores de marihuana en la casa de “Petiso David”.

Más tensión

El tiroteo en la fiesta electrónica fue clave para descubrir que algo grave estaba ocurriendo en Tucumán. Los referentes de ambos grupos, ante las cámaras de televisión y en una suerte de reality narco, utilizaron sus declaraciones como armas para atacar a los rivales. El primero en hacerlo fue Ángel Ale: “Por mi hijo se descubrió una banda de narcotraficantes” o “presentamos pruebas en la Justicia y nadie hizo nada”. Días después, Mercedes Galván respondió: “El único que siempre manejó la droga en Tucumán fue Ángel Ale” o “Ángel Ale siempre estuvo del lado de la Policía; ellos armaron todo”.

Ninguno de los dos conocía la investigación que llevaba adelante Chit. Tampoco sabían que el fiscal Mariano Fernández reunía indicios clave para esclarecer la balacera. En principio, “Chuky” Casanova no estaría implicado en el caso. La situación procesal de Facundo Ale podría agravarse, ya que, con el mejoramiento de un video viralizado, habría indicios para sostener que no se defendió de un ataque, sino que lo inició. Según esa hipótesis, habría atacado al "gardelito" Jorge Anaya González, quien se encontraba en la fiesta y respondió a la agresión. En los próximos días se definirá la situación procesal de todos los involucrados.

Todos estos hechos generan múltiples dudas y preocupación entre los especialistas. En los videos viralizados se escuchan detonaciones de armas de alto calibre y gran poder de fuego. Sin embargo, pese a las decenas de allanamientos realizados, hasta el momento no se secuestró ninguna.

Pero hay otro aspecto que inquieta a las autoridades. La nueva camada de ambos clanes ha demostrado, en los últimos tiempos, sentirse impune. No solo utilizan las redes sociales para ostentar sus bienes, sino también para amenazarse públicamente. Además, dejaron en claro que recurren a la violencia sin medir las consecuencias. Protagonizar un tiroteo en una fiesta es un ejemplo contundente.