La temporada de verano en Pinamar quedó marcada por un violento siniestro vial ocurrido en la zona de La Frontera, un sector habitual para la circulación de vehículos de doble tracción. Allí, un UTV rojo y una camioneta Volkswagen Amarok blanca colisionaron de frente, provocando heridas gravísimas a un niño de 8 años, identificado como Bastián Jerez, quien permanece internado en estado crítico.

El impacto fue de tal magnitud que el menor sufrió un paro cardiorrespiratorio en el lugar del accidente. En esos minutos decisivos, la vida de Bastián dependió de una intervención inmediata y precisa. La fortuna quiso que por la zona pasaran Melina y Juan José, dos médicos tucumanos que, al advertir la gravedad de la escena, detuvieron su marcha y corrieron a asistirlo.

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“Vimos un amontonamiento de gente y, entre los policías, a un adulto sosteniendo a un niño en el suelo. Cuando nos dimos cuenta de que era un nene, nos bajamos inmediatamente”, relató Juan José en diálogo con TN. El pequeño estaba en shock: pálido, con los labios y los dedos amoratados, y con una respiración apenas perceptible.

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Melina, quien se desempaña como pediatra en Tucumán, fue quien inició las maniobras de reanimación cardiopulmonar cuando Bastián entró en paro. “Era desesperante. Estaba inconsciente, no respondía y cada vez respiraba peor. Los minutos corrían y sabíamos que sin oxígeno el daño podía ser irreversible, sobre todo para el cerebro”, contó. Junto a bomberos y policías, coordinaron la llegada de la ambulancia y transmitieron por radio el estado crítico del menor para que el equipo médico estuviera preparado.

Cuando arribó la primera ambulancia, continuaron con la reanimación, la asistencia respiratoria y la expansión de volumen. Minutos después llegó una segunda unidad, una UTIM, con una médica terapista, con quien realizaron la intubación endotraqueal y estabilizaron al niño antes de su traslado al Hospital Municipal de Pinamar. “Fueron minutos críticos, realmente críticos”, coincidieron ambos profesionales.

Ya en el hospital, Bastián ingresó en estado gravísimo. Según el último parte médico difundido por la institución, el niño permanece bajo asistencia respiratoria mecánica, con inestabilidad hemodinámica y no está en condiciones de ser trasladado. Al momento de su ingreso se detectó una hemorragia intraabdominal, por lo que fue intervenido quirúrgicamente de urgencia.

Durante la primera cirugía se constató una rotura hepática con compromiso de grandes vasos, lo que obligó a realizar un packing para contener la hemorragia. En ese procedimiento recibió transfusiones de glóbulos rojos y plasma. Sin embargo, la evolución siguió siendo compleja y, ante un nuevo cuadro de inestabilidad, el equipo médico decidió reintervenirlo. En la segunda operación se recambió el packing hepático y no se detectó sangrado activo, aunque el niño continúa en estado crítico en la Unidad de Terapia Intensiva.

Desde el hospital informaron que, cuando su condición clínica lo permita y exista una estabilidad mínima que garantice un traslado seguro, se evaluará su derivación a un centro de mayor complejidad. Mientras tanto, el establecimiento mantiene contacto permanente con el servicio de terapia intensiva pediátrica de referencia provincial y brinda contención psicológica a la familia.

Melina y Juan José volvieron a ver a la madre de Bastián. “Nos abrazó sin palabras. En ese momento sobran las palabras. Hay agradecimiento, emoción, pero también una angustia enorme porque esto todavía no está resuelto”, expresaron. Los médicos fueron claros: su intervención inicial fue clave para salvarle la vida, pero el niño aún atraviesa una etapa crítica y su recuperación será larga y compleja.