Si la imaginación fuera una brisa, podría decirse que hay personas que guardan tornados dentro de sí. ¿Pero hasta dónde puede llevarnos una ventisca de ese tipo? En el caso de Jazmín Francés, a tener siete libros escritos y hasta uno publicado a los 14 años. Su obra “Donde no duele vivir” se destaca por tratar sobre temas complejos, como la salud mental y los prejuicios en torno, con una sensibilidad que asombra.
La novela cuyo subtítulo reza “Lo imperfecto del ser vivo perfecto” cuenta la historia de Nir, un adolescente con Trastorno del Espectro Autista y ansiedad, que es abandonado en un hospital psiquiátrico y sufre distintos tipos de violencia. En ese entorno, el personaje encuentra un escape en su mundo interior. “Se puede leer desde muchos lugares: el abandono, el abuso, que no lo escuchen, la crítica al sistema. Para mí, Nir es otra parte de mí, otro pensamiento”, dice la autora en diálogo con LA GACETA.
El proceso de publicación también fue una prueba. Jazmín escribió gran parte del manuscrito a mano y luego debió transcribirlo en condiciones precarias, combinando la escuela, los exámenes y largas tardes en el Punto Digital. “Lo más difícil fue la economía y el entorno”, reconoce.
Su mamá, María José Figueroa, recuerda ese recorrido con orgullo: “Ella buscó sola la editorial. Cuando me mostró Tinta Libre y me dijo ‘mamá, ¿qué te parece?’, no lo dudé”. El proyecto contó con el apoyo financiero de su abuela y de la Municipalidad de Yerba Buena, lo que permitió avanzar con la impresión de los primeros ejemplares. Actualmente se puede conseguir en la página web de la Editorial Tinta Libre o contactando a su madre María José Figueroa.
Escribir desde los 11 años: las influencias y sus primeros lectores
Desde muy chica, Jazmín encontró en las palabras un refugio. Aprendió a leer y escribir a los cinco años y, aunque la lectura la acompaña desde entonces, recién a los 11 decidió empezar a escribir de manera sostenida. “Siempre me gustó escribir, pero no lo había intentado en serio. Es un desahogo: no soy muy buena hablando, pero sí escribiendo”, cuenta.
Hoy cursa la secundaria en la Escuela de Comercio Miguel Lillo de Yerba Buena y ya acumula un recorrido poco común para su edad: participó en certámenes como las Olimpíadas Literarias de la Escuela Petrona Adami y el concurso “Alejo Grau” del Gymnasium UNT, donde en 2023 obtuvo el segundo lugar con el cuento “La lluvia de sangre”, una historia de tono oscuro y fantástico.
Dónde no duele vivir comenzó a tomar forma cuando Jazmín atravesaba un bloqueo creativo. “No tenía una idea clara. Junté muchas cosas: videos que veía en internet, historias familiares, lo que me gustaba leer o mirar. Se fue armando como cualquier cosa que se hace en el arte”, explica. Entre sus principales influencias aparecen la webserie Alfred Playhouse y libros como Inocencia interrumpida y No tengo boca y debo gritar, referencias que dialogan con el clima inquietante y reflexivo de la obra.
Un detalle clave del libro es su portada: el dibujo original fue realizado por María Eugenia, una amiga y compañera de escuela de Jazmín, que también tiene 13 años. “A mí me gusta escribir y a ella dibujar. Leyó el manuscrito, me dio su opinión y armó la imagen en base a cómo yo imaginaba al personaje”, cuenta Jazmín. La ilustración, luego adaptada por la editorial, refuerza el espíritu colectivo y juvenil del proyecto.
En su casa, Jazmín vive con sus hermanos: Sofía (18), Felipe (11) y Vicente (5). Felipe fue uno de los primeros lectores del libro. “No es de leer mucho, pero no podía soltarlo. Decía que se sentía dentro de la historia”, recuerda. Esa reacción resume uno de los mayores logros de la novela: conectar con lectores de distintas edades. Cuenta que incluso un lector adulto de México se contactó con la editorial para felicitarla.
Hablar de salud mental sin banalizar
Lejos de banalizar la salud mental, Jazmín propone una mirada empática y crítica. “Me molesta cuando se normaliza el dolor o se burlan de la ansiedad o el autismo. No es lo mismo visibilizar que minimizar”, sostiene. Y agrega: “A veces dicen comprender, pero en el momento de hacerlo ignoran”.
Con apenas 14 años, ya piensa en el futuro sin abandonar la escritura. Sueña con estudiar Abogacía y luego Filosofía, mientras sigue creando historias. “No escribo para todos, y está bien. No quiero que compren el libro solo por comprarlo, sino porque conectan con la historia”, afirma.
Dónde no duele vivir se consigue a través de la Editorial Tinta Libre y es el primer libro publicado de una autora que, como sus personajes, encontró en la imaginación un lugar para resistir, pensar y decir lo que a veces cuesta poner en voz alta.