Sebastián Báez estuvo muy cerca de coronar su gran inicio de año, pero cayó en la final del ATP 250 de Auckland ante el checo Jakub Mensik, que se impuso por 6-3 y 7-6 para quedarse con el título en Nueva Zelanda. Más allá del resultado, el argentino cerró una semana de alto nivel y llegará con buenas sensaciones al Australian Open.

El bonaerense disputó su duodécima final en el circuito ATP y volvió a mostrarse competitivo en una definición exigente. Mensik, actualmente dentro del top 20 del ranking, fue quien marcó diferencias en el primer set, aprovechando una oportunidad de quiebre en el sexto game para encaminar el parcial inicial. Báez intentó mantenerse en partido desde la regularidad, pero el checo sostuvo la ventaja con solidez.

El segundo set fue mucho más equilibrado. Ambos jugadores mantuvieron sus servicios durante buena parte del parcial, hasta que el argentino tuvo una chance clave en el tramo final. Báez dispuso de tres oportunidades para estirar el encuentro a un tercer set, pero Mensik respondió con jerarquía en los momentos decisivos y terminó cerrando el partido en la definición corta.

Para el checo, el título significó su segunda consagración en el circuito ATP, tras la obtenida en el Masters 1000 de Miami la temporada pasada. Para Báez, en tanto, el balance fue positivo: acumuló siete triunfos consecutivos en el arranque de 2026 y sumará puntos importantes en el ranking mundial, donde se mantiene dentro del top 40.

En la ceremonia de premiación, el argentino valoró el camino recorrido durante la semana. “Disfruté mucho estos días. Agradezco a mi equipo por el apoyo constante, sobre todo después de momentos difíciles que me tocó atravesar”, expresó, en referencia a los problemas físicos que lo habían condicionado en etapas anteriores.

Con este rendimiento, Báez llega al Australian Open con ritmo de competencia, confianza y una base sólida de juego, dispuesto a trasladar lo hecho en Auckland al primer Grand Slam de la temporada.