La separación de Facundo Arana y María Susini se convirtió en uno de los temas del momento y despertó un fuerte interés no solo por su historia personal, sino también por la vida que construyeron juntos lejos del ruido mediático. En ese contexto, vuelve a cobrar protagonismo la casa familiar que todavía comparten, un espacio pensado como refugio, con vista al lago y una impronta marcada por la calma, la creatividad y el contacto con la naturaleza.
Facundo Arana y María Susini se reencontraron en Mar del Plata e ilusionaron con una posible reconciliaciónEl hogar refleja un estilo de vida ligado al bienestar y a lo esencial, con ambientes destinados al arte y un fuerte compromiso con el cuidado de los animales. Más allá de la ruptura, la casa resume una etapa significativa de la pareja y se presenta como el escenario de una vida cotidiana basada en la tranquilidad, el paisaje y los vínculos profundos.
En plena separación, así es la casa de Facundo Arana y María Susini en Tigre
Rodeada de árboles y aire puro, en una zona de Tigre, la casa que Facundo Arana y María Susini construyeron juntos se presenta como un refugio campestre en contacto pleno con la naturaleza. El parque ocupa un rol central, con amplios sectores de césped y espacios pensados para el descanso al aire libre. Un deck de madera funciona como continuidad del interior hacia el exterior y está diseñado como punto de encuentro para reuniones familiares.
La estética de la vivienda se apoya en un estilo rústico, con la madera como material dominante en pisos, techos y mobiliario, lo que aporta calidez y una fuerte conexión con el entorno natural. Los ambientes priorizan la funcionalidad, la comodidad y el uso cotidiano, sin resignar el encanto artesanal.
El espíritu de vida natural se refuerza con una huerta que ocupa un lugar destacado dentro de la propiedad. Allí la familia cultiva verduras y hierbas que forman parte de su alimentación diaria, integrando el trabajo manual y el cuidado de la tierra a la rutina. En sintonía con ese estilo, la casa también funciona como refugio para animales: conviven perros de distintos tamaños, gatos y una llamita que se convirtió en una de las presencias más llamativas del lugar.
La decoración acompaña con detalles simples y sin excesos, transmitiendo la idea de un hogar vivido y en permanente diálogo con el jardín. Entre los espacios más personales se destaca el cuarto de arte, donde el actor desarrolla su faceta creativa rodeado de instrumentos, lienzos y materiales que forman parte de su día a día.