Durante años, Suecia creyó tener detenido a uno de los peores asesinos seriales de su historia: Sture Bergwall, más conocido por el alias Thomas Quick. En diferentes confesiones, aseguró haber cometido hasta 40 homicidios, con relatos que incluían violaciones, mutilaciones y canibalismo.

El problema fue que, cuando se revisó caso por caso, se descubrió que todas las condenas se apoyaban casi por completo en sus propias declaraciones, con evidencias débiles o directamente inexistentes. Poco a poco, comenzaron a derrumbarse en cadena todas esas suposiciones, hasta concluir que se trataba todo de una mentira.

Cómo pasó Sture Bergwall a ser un “asesino en serie”: internación, confesiones y condenas sin pruebas

A sus 40 años, amenazó con matar con un cuchillo a una familia con niños para conseguir dinero. Desde entonces, en 1991, quedó bajo un régimen de internación psiquiátrica. Dentro de la institución médica comenzó a presentarse como “Thomas Quick” y a construir su personaje de presunto asesino serial.

En ese sentido, empezó a hacerse cargo de la autoría de crímenes sin resolver. Entre 1994 y 2011, fue condenado en seis juicios por ocho homicidios. Las sentencias se basaron principalmente en sus confesiones, dado que las pruebas materiales eran prácticamente inexistentes: no había ADN, armas ni testigos directos.

En específico, fue sentenciado por los asesinatos de Charles Zelmanovits (1976), Johan Asplund (1980), Trine Jensen (1981), la pareja neerlandesa Stegehuis (1984), Gry Storvik (1985), Yenon Levi (1988) y Therese Johannesen (1988).

Sin embargo, en 2008, se retractó públicamente de los crímenes. Entonces, los investigadores reabrieron los expedientes e iniciaron revisiones exhaustivas sobre cada uno de los casos. Así, la verdad pronto salió a la luz.

Según explicaron, Sture Bergwall había accedido a información ajena y se había nutrido de los datos de los medios de comunicación, para así poder darle mayor sustento a su crímenes inventados.

El quiebre en la farsa de Thomas Quick y su declaración de inocencia

En noviembre de 2008, durante la grabación de documentales para la televisión pública de Suecia (SVT), Bergwall le dijo al periodista Hannes Rastam que no había cometido los asesinatos por los que había sido condenado, así como tampoco todos los otros que decía haber realizado.

Entonces, se empezó a discutir la manera en que se habían llevado a cabo los procesos judiciales: cómo se había interrogado, qué información circuló entre investigadores, terapeutas y defensa, y por qué, aun cuando faltaban pruebas contundentes, los tribunales habían terminado convalidando relatos que no se podían verificar.

El cierre llegó el 31 de julio de 2013, cuando se abandonó el último de los ocho procesos (el de Charles Zelmanovits). Al igual que en todos los casos, se explicó que no existía evidencia técnica. El propio fiscal Håkan Nyman sostuvo públicamente que la condena se había apoyado en que Bergwall quería ser condenado y había confesado.

Pese a que cayeron todos los cargos, no quedó en libertad. Es que una corte administrativa entendió que Bergwall seguía necesitando atención psiquiátrica obligatoria por riesgo de reincidencia en delitos graves. Además, se pidió una evaluación externa del consejo legal del sistema sanitario.

Qué fue de la vida de Thomas Quick: nombre real, perfil bajo y el intento de cerrar el capítulo

Tras ser declarado inocente, continuó alojado en el sistema psiquiátrico sueco. Fue liberado en 2013 y, desde entonces, permanece lejos de la exposición pública en un lugar secreto y bajo una identidad oculta. El 26 de abril de 2026 cumplirá 76 años.