Benfica protagonizó una noche inolvidable en Lisboa y logró una clasificación agónica en la Champions League. En la última jugada del partido, con el tiempo ya cumplido, el arquero Anatoliy Trubin subió al área rival y convirtió de cabeza el gol que selló el triunfo 4-2 ante Real Madrid y le permitió al conjunto portugués avanzar a los playoffs.

El encuentro fue vibrante y cambiante. El equipo español se había puesto en ventaja con un gol de Kylian Mbappé, pero Benfica reaccionó rápido y dio vuelta el marcador con tantos de Andreas Schjelderup y Vangelis Pavlidis, este último desde el punto penal. Ya en el complemento, Schjelderup volvió a aparecer para estirar la diferencia, aunque Mbappé descontó y mantuvo con vida al conjunto madrileño.

Real Madrid terminó el partido con nueve jugadores por las expulsiones de Raúl Asencio y Rodrygo en el tiempo adicionado, en un cierre cargado de tensión. El árbitro había señalado cinco minutos de descuento, pero las interrupciones extendieron el juego. A los 97 minutos, Fredrik Aursnes ejecutó un centro preciso y Trubin, a centímetros del área chica, conectó de cabeza para desatar la locura en el Estádio da Luz. Incluso José Mourinho se sumó al festejo con los hinchas.

Ese gol fue decisivo también desde lo reglamentario. Sin esa conquista, Benfica quedaba igualado en puntos y diferencia de gol con Olympique de Marsella, pero con menos tantos a favor. El cabezazo del arquero le permitió al conjunto portugués quedarse con el 24° puesto, el último que otorgaba un boleto a los playoffs.

Trubin convirtió así el primer gol de su carrera profesional, tras 226 partidos, y se transformó en apenas el séptimo arquero en marcar en la historia de la Champions League. La UEFA describió el momento con una frase contundente: “¡Lo increíble es posible!”.

En Benfica también tuvieron participación los argentinos Nicolás Otamendi, Gianluca Prestianni y Enzo Barrenechea, que sumaron minutos ante el “Merengue”.