La sal está presente en casi todas las comidas y muchas veces se consume sin medir. Sin embargo, su ingesta en exceso puede convertirse en un factor de riesgo silencioso para la salud, especialmente para el corazón y la presión arterial.
Alimentación sin harinas: ideas de comidas, colaciones y postres para toda la semanaLa pregunta es inevitable: ¿cuál es la cantidad máxima de sal que se puede consumir por día sin que resulte perjudicial? Especialistas y organismos de salud coinciden en un límite claro, aunque advierten que la mayoría de las personas lo supera sin notarlo.
El consumo de sal no solo aplica al frasco en la mesa
Es fundamental advertir que el consumo de sal no solo se limita al frasco que se coloca en la mesa, que es un compuesto basado en un 60% de cloro y 40% de sodio. Si bien esta es la fuente de sodio principal, este mineral está presente en numerosos productos de consumo habitual, como alimentos congelados, conservas, embutidos, carnes, leche, quesos, pescados, mariscos, legumbres, ciertos vegetales, huevo y hasta el agua.
"En algunos de estos alimentos, el sodio está presente de manera natural, mientras que en otros ha sido añadido en forma de sal y debe constar en la lista de ingredientes”, afirma Nieves Palacios Gil de Antuñano, Jefe de Servicio de Medicina, Endocrinología y Nutrición del Centro de Medicina del Deporte al medio Cuidate Plus.
¿Cuál es la cantidad de sal que podemos consumir por día?
Para fortuna de algunos, no es necesario eliminar la sal de nuestras comidas completamente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja para la población general un consumo no superior a 5 g de sal común al día (lo que equivale a 2 g de sodio).
Palacios aclara que, aunque hay que limitar la ingesta de sodio, este no deja de ser un nutriente esencial, “imprescindible para la vida, ya que permite al organismo mantener el equilibrio iónico y retener agua para conseguir una buena hidratación”.
El consumo de sal también debe ajustarse a nuestras necesidades y nivel de actividad. Así, por ejemplo, los deportistas deben prestar especial cuidado a los niveles de sodio en su cuerpo. “Resulta primordial para la persona que realiza esfuerzos intensos y/o duraderos, y en cualquier otra situación en la que se suda de forma profusa, porque hace mucho calor o el grado de humedad ambiental es alto” destaca la especialista.
¿Qué sucede con nuestro consumo de sal cuando realizamos actividad física?
El ejercicio prolongado, como el cardio, puede tener un gran impacto en la eliminación excesiva de agua y sodio por el proceso de transpiración. “Un deportista de resistencia entrenado, en competición, puede llegar a perder más de dos litros de sudor a la hora. Este sudor contiene, además de agua, una cantidad importante de sodio”, informa el especialista.
Así, “en situaciones de alto grado de sudoración conviene reponer lo antes posible el agua y el sodio eliminados para evitar la pérdida de rendimiento físico y psíquico y un estado de deshidratación que puede poner en peligro la salud de la persona”, señala la especialista. Según Palacios, “la mejor forma de administrar el agua y el sodio perdido ante el esfuerzo físico es mediante la bebida adecuada, que debe contener entre 46-115 mg de sodio por 100 ml”.