Maquiavelo revive en la Casa Rosada: Milei, el Príncipe que confronta y negocia

Por Hugo E.Grimaldi

Javier Milei, presidente de la Nación. Javier Milei, presidente de la Nación.
Hace 1 Hs

Todo es dual en este Milei 2026: una cara pública, con discursos fuertes, gestos de ruptura e imagen agresiva y otra menos visible, que incluye la negociación, el cálculo y las alianzas tácticas propias de un zorro que detecta las trampas. Apalancado en las elecciones de octubre y en la nueva distribución de las cámaras legislativas desde diciembre último, que le aseguran mucho más que aquello que tenía antes si negocia bien, el Presidente ha dejado de nadar en dulce de leche y de a poco visualiza que los dos años que le quedan de mandato le pueden generar muchas satisfacciones.

Está claro que Milei abandonó hace mucho la idea original (que tanto rédito le dio desde el discurso) de no transar con la casta y que tuvo que abrirse a establecer acuerdos legislativos, porque entendió que sin votos no hay reformas posibles. El resultado ha sido la puesta en marcha de un cambio radical en la marketinera, aunque inconveniente intransigencia de no negociar con nadie del mundo de la vieja política, para saltar a un pragmatismo tal que le asegure los votos que necesita para ir hacia adelante. Transar con el Congreso dejó de ser mala palabra.

Ya el lunes próximo se retomará la actividad legislativa y hay en la grilla que impuso el Ejecutivo para las Extraordinarias, que irán hasta el día 27, algunos temas de gran porte, como la Modernización Laboral que tratará el Senado. Entre otras cosas, allí se contempla un Fondo de Cese Laboral, un sistema similar al de la industria de la construcción para reemplazar las indemnizaciones tradicionales; la extensión del período de prueba para incentivar la contratación en Pymes y nuevas formas de salario que incluyen, por ejemplo, la regulación de pagos con activos digitales y beneficios no remunerativos.

Hay todavía mucho para afinar en este tema, pero el Gobierno ha dicho que no está dispuesto a realizar cambios centrales para asegurar los votos de la oposición dialoguista y la de los delegados de los gobernadores antes de llevarlo al recinto y así lo transmitió el ministro del Interior, Diego Santilli. Pero, para que todo no resulte tan drástico, otro de los temas que hay que mirar en paralelo son las modificaciones al impuesto a las Ganancias, que los mandatarios provinciales quieren retocar y no sería extraño que se trate caso por caso y que consigan reintegros quienes voten a favor.

En cuanto a las reformas estructurales y tributarias, el temario contempla una ambiciosa lista de proyectos que se agregan al eje de la modernización laboral para avanzar antes del inicio de las sesiones ordinarias en marzo. Si bien el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal ya fueron aprobados a finales de diciembre de 2025, el temario de febrero incluye el Acuerdo Mercosur-Unión Europea, algo fundamental para el Gobierno porque implica la supresión escalonada de tributos (aranceles) para 91% de las exportaciones, lo que técnicamente es una reforma tributaria al comercio exterior.

Está también la Ley de Glaciares que, aunque parece ambiental, tiene un trasfondo económico-estructural, ya que busca facilitar inversiones mineras bajo el marco del RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones). Por último, está para ser tratado el Régimen Penal Juvenil que incluye la reducción de la edad de imputabilidad a los 13 años, tema que es el que mayor debate social genera y que se coló en la agenda del verano como una prioridad de la gestión actual. Habrá mucho revuelo al respecto.

Enero se sostuvo a partir de una extraordinaria performance de carácter financiero (importantes compras de Reservas que deben haber tranquilizado al FMI sobre todo, dólar y riesgo país para abajo y acciones y financiamiento en alza) que la catedra de la City dice que seguirá en febrero, en medio de golpes duros hacia el bolsillo de mucha gente que incluyen los aumentos de tarifas por quita de los subsidios, sobre todo.

Así, por más veranito financiero y cambiario que haya, se observa un proceso de lenta recuperación del tejido productivo y otro de desigualdad de lenta reversión, ya que quienes dependen de ingresos informales o de las jubilaciones hoy sufren mucho más. A su vez, el consumo está restringido porque las familias priorizan gastos básicos y recortan ocio, cultura o ahorro. Así, está siempre presente la sensación de que “la plata no alcanza”: incluso si los índices muestran cierta mejora, el bolsillo cotidiano refleja otra realidad.

En medio de este notorio subibaja de dos ocupantes (economía y finanzas en puntas opuestas), ahora se le presenta al Gobierno la disyuntiva del ir “por todo” o de apelar al gradualismo que mandó a Mauricio Macri a cuarteles de invierno. Nadie tiene dudas de que Milei va a hundir el cuchillo hasta el fondo, pero habrá que ver si lo hace en nombre del mismo precepto de pegar, para luego aflojar, como le ha pasado en el Congreso a fuerza de golpearse o si se mantiene firme. El caso Paolo Rocca es el más notorio.

Si en materia legislativa el Presidente pasó a ser (al decir de Juan Perón que bien le cabe al personaje) un “león hervíboro” habrá que ver ahora cómo sigue la cuestión con el caso Techint, tras los reclamos que hizo el empresario luego de perder una compulsa de precios para hacer la provisión de caños al gasoducto que irá de Vaca Muerta al mar, frente a la empresa india Welspun que ofertó 40% menos. “Hacen dumping. Es competencia desleal”, acusó Rocca y como Techint no es cualquier cosa, sino el principal holding industrial del país, hizo demasiado ruido.

Con el sayo proteccionista colocado, el empresario le ha solicitado reiteradamente al Gobierno una "apertura inteligente" del comercio, advirtiendo que algo indiscriminado expondría a la industria local a una competencia imposible de asumir, especialmente frente a la amenaza de productos chinos. También Rocca enfatizó más de una vez, sobre la necesidad de mantener un tipo de cambio competitivo para no castigar a la producción nacional y aunque apoya las reformas laborales y el orden macroeconómico, ha reclamado que el Gobierno no se limite a hacer únicamente un ajuste fiscal y que avance en una política industrial que reduzca el llamado "costo argentino", lleno de impuestos e ineficiencias logísticas.

Este posicionamiento del empresario ha generado una fuerte tensión con el Gobierno y entonces, en una semana de mucha vitalidad en los escenarios marplatenses, el Presidente sacó el látigo y hasta llegó a acusar a Rocca de conspirar contra su gobierno en las pasadas legislativas. Igualmente, Milei sabe que se enfrenta a un actor económico poderoso, lo que recuerda la advertencia maquiavélica de que el Príncipe debe manejar con cuidado a los grandes intereses para no perder gobernabilidad.

 Lo que se observa también del curso acelerado de política que ha hecho Milei en estos dos años de mandato es que, como todo gobernante que se precie, él también ha aprendido a tener dos caras: torbellino para mostrarse y astucia oculta. Otro rasgo de un Maquiavelo básico, quien seguramente no ha muerto, tal como él mismo lo proclamó en Davos.

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