La Luna es un objeto de forma casi esférica que gira alrededor de la Tierra y es su único satélite natural. Es uno de los pocos cuerpos celestes que se puede ver durante el día, además del Sol.

Siempre se quiso saber cuál es su origen, su composición química y por qué gira alrededor de la Tierra.

El Sol se formó a partir de una nube de gas interestelar. Cuando esto ocurrió quedaron restos de esa nube y en ella se formaron los planetas y satélites. Y lo que no formó parte de ellos son los asteroides y cometas. Todo esto ocurrió en un medio que era muy caótico y complejo.

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Respecto al origen de la Luna hay varios modelos que se podrían resumir en cuatro: uno supone que se formaron como dos objetos separados y que por efecto de la gravedad de la Tierra fue capturada. Otro propone que cuando la Tierra se estaba formando y no tenía aún la estructura sólida, se desprendió un trozo que formo la Luna. Hay un modelo que propone que se formaron simultáneamente y estuvieron unidas desde el principio. Por último el modelo del impacto que supone que un objeto muy grande impactó con la Tierra en formación y hubo un desprendimiento de material que formó la Luna.

Algunos modelos no pueden explicar la órbita y otros la composición. Actualmente el más aceptado es que la Tierra, cuando estaba en formación, fue chocada por otro planeta llamado Theia y se desprendió mucho material que se aglutinó y formó la Luna. Si es un desprendimiento de la Tierra, su composición química debería ser la misma. Y no lo es.

Cuando se produjo la colisión, el material que se desprendió estaba a muy alta temperatura y algunos componentes químicos de su superficie se habrían volatilizado. También algunos componentes del planeta Theia podrían haber quedado en la Luna. Tiene gran cantidad de cráteres lo que indica que fue colisionada por asteroides que también podrían haberle aportado material que no existe en la Tierra. Por todo esto, es esperable que los dos cuerpos tengan composiciones ligeramente diferentes.

Es difícil estudiar la composición química de los objetos celestes porque no se puede llegar a ellos y se debe hacer por métodos indirectos. Cuando el hombre llegó a la Luna trajeron muestras de su superficie. Eso ayudó a estudiar su composición. Con eso se descubrió, por ejemplo, que la superficie de la Luna está cubierta de un material bastante volátil llamado regolito. Pero esto no es suficiente para conocer a fondo su composición.

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Con los futuros viajes a la Luna se podrá conocer mucho más de ella. El último viaje fue hace más de 50 años y la tecnología disponible era bastante precaria comparada con la actual. Ahora se podrán hacer muchos estudios in situ y también estudios remotos desde la Tierra, además de que se podrán traer muestras de la superficie y de algunas perforaciones. Quizás con esto se pueda llegar a saber con cierta certeza el origen y evolución de la Luna.