Hay edificios que no son sólo ladrillos: son memoria pública. Y la memoria - como los viejos mapas - puede deformarse si alguien corre un nombre para ganar un lugar en la leyenda. He leído una carta reciente en la que se propone que el Mercado del Norte pase a denominarse “Mercado del Norte Intendente José Lozano Muñoz”, apoyándose en que en 1939 “dejaba abiertas las puertas del edificio” y sugiriendo que el cambio sería “un justo homenaje”. No vengo a disputar homenajes ni a negar méritos: inaugurar es un acto relevante, visible, casi ceremonial. Pero no es lo mismo inaugurar que concebir, gestionar, demoler, proyectar y poner en marcha una obra. Y cuando se trata del patrimonio de una ciudad, la exactitud no es capricho: es respeto. Los registros históricos y periodísticos son claros: durante la gestión del intendente radical Roque Raúl Aragón se decidió demoler el edificio anterior e impulsar la construcción del nuevo Mercado, quedando luego la inauguración en 1939 a cargo del intendente José Lozano Muñoz. Y otras reseñas de archivo y memoria urbana vuelven sobre el mismo punto: el Mercado del Norte es una historia ligada a Tucumán que no admite atajos, porque las obras públicas tienen origen, proceso y autoría política antes de tener aplausos. Dicho en términos simples: una cosa es el acto final - la cinta, la puerta que se abre, el discurso - y otra, el largo trabajo previo que hace posible que esa puerta exista. Sin obra no hay inauguración. Lo digo además desde un lugar que no me autoriza a exagerar, sino al contrario: me obliga a medir cada palabra. Soy nieto de Don Roque Raúl Aragón. Y como abogado sé que el modo más elegante de herir una historia es hacerlo “con buenas intenciones”: cambiar un nombre puede parecer un gesto neutro, pero a veces es una forma silenciosa de reasignar méritos. Si la ciudad desea homenajear a José Lozano Muñoz, puede hacerlo - y sería justo - con una placa, un espacio interno, una reseña histórica visible, o incluso con una fórmula que no borre el origen: por ejemplo, “Mercado del Norte: obra impulsada en la gestión de Roque Raúl Aragón e inaugurada en 1939 por José Lozano Muñoz”. Así, la gratitud no se vuelve amnesia. Porque Tucumán no necesita elegir entre dos intendentes: necesita verdad completa.

Jorge Bernabé Lobo Aragón 

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