El 78% de los residuos censados en las playas argentinas son plásticos, según los datos recopilados por el censo de basura costera marina, que se lleva a cabo desde hace ocho años, organizado por la Red Costera Bonaerense (Recobo), una articulación de organizaciones de la sociedad civil y organismos locales de las principales ciudades costeras.
Según informó la Fundación Vida Silvestre, que participa en Recobo, el relevamiento, realizado en septiembre y octubre, abarcó una superficie de 172.359 m² de playas, en 17 localidades. El 78,36% de los residuos relevados correspondieron a plásticos y entre ellos el ítem más frecuente fue el de fragmentos plásticos, que representaron el 27,32% del total. Estos fragmentos son el resultado de la degradación de objetos plásticos más grandes, que se fragmentan progresivamente en piezas cada vez más pequeñas, incluyendo microplásticos. Este proceso incrementa el riesgo para la biodiversidad marina, ya que estas partículas pueden ser ingeridas por distintas especies y entrar en la cadena alimentaria.
Diego Albareda, coordinador de Paisajes Costero - Marinos de Vida Silvestre, enfatizó que “Los plásticos, en todas sus formas, ya están presentes en cada ecosistema y en nuestra alimentación. Esta problemática dejó de ser exclusiva de los ambientes naturales y de la fauna: hoy es también una cuestión de salud pública. Pequeñas partículas de plásticos llegan a nuestro organismo a través de alimentos y bebidas”. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada día unas 30.000 toneladas de plástico ingresan a los océanos. Hay iniciativas para hacer frente al problema. A nivel municipal en Tucumán han crecido los sitios de canje de residuos y los “botellones” para depositar desechos plásticos, así como la ordenanza que comenzó a regir este año en comercios capitalinos que prohíbe la utilización de envases de 2° grado de polietileno o polipropileno en el expendio de mercaderías en comercios, y que ordena su reemplazo por envases de papel o papel reciclado.
Sin embargo, son medidas livianas y aisladas frente a la gravedad del problema. Cabe recordar la experiencia relatada en junio pasado en el ciclo “Experiencia Innovación Sostenible”, impulsado por LA GACETA, por Agustina Besada, exploradora de National Geographic y especialista en economía circular, quien analizó la presencia de microplásticos en el océano y fue contundente habla de la importancia de que los humanos nos vayamos “desplastificando”. “La relación humana con el plástico está fuera de control. El problema no es en sí el material, sino que estamos usando un material indestructible de manera descartable. Y lamentablemente es muy baja la tasa de reciclaje e insuficiente. Por eso, tenemos que pensar en estrategias más integrales y más efectivas para prevenir la contaminación plástica. Porque al final del día eso termina en los océanos, pero vuelve a nosotros y nos está afectando en nuestra salud, está en nuestros organismos y nos afecta las funciones endocrinas”, sentenció.