Soledad Pastorutti logró algo difícil en la era de la sobreexposición: mantener su vida privada bajo siete llaves. Sin embargo, la artista decidió abrir por primera vez las puertas de su impresionante mansión, revelando un gusto estético que pocos imaginaban. Lejos de los adornos fastuosos, su hogar es un manifiesto de diseño industrial que equilibra la calidez de la madera con la solidez del acero.

Un diseño con "sinceridad" y materiales nobles

La residencia de "La Sole" no busca la opulencia, sino la autenticidad. La estética está dominada por el hierro expuesto y la madera sin tratar, creando espacios donde la luminosidad y la libertad de movimiento son la prioridad.

Este concepto industrial no es frío; al contrario, integra detalles que evocan a los hogares mediterráneos del sur de Europa. Puertas sólidas, herrajes audaces y toques artesanales le dan a la vivienda una sensación de resistencia, como si fuera una construcción diseñada para ganarle la batalla al tiempo.

El salón: el corazón de acero y madera

El centro de la escena es un amplio salón donde los tonos neutros permiten que los materiales hablen por sí solos. El acero negro es el gran protagonista, presente en lámparas de diseño y balcones internos, mientras que la madera aporta el contrapunto necesario para que el ambiente se sienta como un verdadero "abrazo hogareño".

Pero no todo es arquitectura. La naturaleza reclama su lugar:

Plantas interiores: aportan vitalidad y rompen la rigidez del metal.

Ventanales estratégicos: que conectan el interior con el paisaje, creando un diálogo constante entre lo urbano y lo natural.

Más que una casa, un laboratorio creativo

Para la cantante, este refugio es mucho más que una propiedad; es el lugar donde nace su música. Soledad define su hogar como un catalizador para su proceso artístico. En sus propias palabras: "Aquí las canciones se sienten genuinas, como reflejo de tiempos presentes y vidas vividas".

Cada rincón parece haber sido pensado para que las melodías surjan espontáneamente, convirtiendo la mansión en un organismo vivo que respira creatividad. Con esta apertura, la "Gringa de Santa Fe" demuestra que su talento no solo está en su voz, sino también en la creación de un entorno donde el diseño y la intimidad forman una sinfonía perfecta.