Qué implica el acuerdo de libre comercio entre Argentina y Estados Unidos
El acuerdo de libre comercio entre Argentina y Estados Unidos genera expectativas y también debates sobre su impacto en distintos sectores de la economía nacional. Para comprender sus implicancias, LA GACETA conversó con Fernando Marengo, economista tucumano de destacada trayectoria, quien abordó en Buen Día Verano tanto los beneficios como los desafíos que traerá la apertura comercial.
“Más allá del acuerdo puntual con Estados Unidos, es importante que Argentina tenga tantos acuerdos comerciales como sea posible. No se trata de limitarse a comerciar con una región o un país, sino con todo el mundo”, sostuvo. Como ejemplo, mencionó a Chile, que mantiene más de 30 acuerdos de libre comercio y se especializa en la producción de ciertos bienes mientras importa el resto del mundo.
El economista explicó que los principales beneficiarios de la apertura son, por un lado, los consumidores, que acceden a productos a menor precio, y por otro, los exportadores, ya que muchas de las importaciones corresponden a bienes de capital o insumos que aumentan la productividad y facilitan la exportación.
Respecto al acuerdo con Estados Unidos, Marengo precisó que habrá sectores claramente favorecidos, como el de la carne, mientras otros, como el farmacéutico o la industria automotriz, podrían enfrentar desafíos. “Todo lo que producimos nosotros lo produce Estados Unidos en gran parte. Por eso, lo interesante del acuerdo es ofrecer lo que ya producimos o desarrollar sectores relacionados”.
COMUNICACIÓN PÚBLICA
Además, destacó que el impacto más relevante a corto plazo podría no ser tanto comercial, sino financiero e institucional. “La integración nos permite acceder al mercado de capitales más grande del mundo y atraer inversión. También nos obliga a mejorar nuestras instituciones, por ejemplo, en aspectos como la ley de patentes”, indicó.
Sobre los efectos en el mercado interno, Marengo advirtió que la apertura puede generar ajustes en precios. En el caso de la carne, por ejemplo, un aumento de las exportaciones hacia Estados Unidos puede reducir la oferta interna y elevar precios, aunque los exportadores obtienen mayores ingresos. “El problema empieza a surgir cuando quien exporta no es quien consume. Ahí se generan tensiones que hay que gestionar”, dijo.
El economista también se refirió a sectores que podrían no ser competitivos, como la industria textil, y la necesidad de acompañar la transición de los trabajadores hacia actividades con mayor potencial productivo. “Si el sector textil no es competitivo, no se puede sostener solo con subsidios. Lo que hay que hacer es ayudar a la gente a reintegrarse en sectores donde haya demanda”, afirmó.
Finalmente, destacó la importancia de pensar en la economía argentina de manera integral. “Hay sectores competitivos, otros que podrían serlo si invierten y sectores no competitivos. La clave está en generar confianza para que la inversión privada crezca, mientras se acompaña la transición de los trabajadores afectados”, concluyó.






















