La primera vez que habló ante la prensa en este 2026 no pasó inadvertida. Max Verstappen, referencia indiscutida de la Fórmula 1 en los últimos años, dejó en claro que la dirección técnica que tomó la categoría no le resulta cómoda y que el estilo de manejo cambió demasiado respecto a lo que, para él, debería representar la esencia de la máxima.

“Para ser honesto, no es nada divertido”, lanzó el piloto de Red Bull cuando le pidieron una primera impresión. Y enseguida buscó una comparación que recorrió el paddock. “La palabra correcta es gestión. Se siente un poco más como la Fórmula E con esteroides”, afirmó y agregó que gran parte de las decisiones al volante están condicionadas por el impacto que pueden tener en la energía disponible para las rectas. Según describió, eso le quita naturalidad a la conducción y obliga a pensar cada movimiento más de la cuenta.

A su entender, el paralelo con la categoría eléctrica, Fórmula E, aparece de manera inevitable. Allí, recordó, la eficiencia y la estrategia alrededor de la batería son el corazón de cada competencia. En el escenario actual, siente que ese concepto se trasladó demasiado al campeonato del mundo.

“Quiero ir al límite”, resumió. Y profundizó: no le entusiasma tener que modificar frenadas, cambios o aceleraciones para no comprometer el rendimiento posterior. También advirtió que, con los compuestos y las configuraciones actuales, el nivel de adherencia es menor al que estaba acostumbrado, algo que calificó como un retroceso.

Más allá de la crítica, buscó separar la opinión personal del esfuerzo que hay detrás. Valoró el trabajo realizado por la estructura y por el nuevo departamento de motores, que, según contó, viene superando expectativas. Por eso admitió que no es sencillo expresar públicamente sensaciones que pueden sonar duras.

De todos modos, reiteró que cuando se sube al auto siempre entrega el máximo y que el compromiso competitivo no cambia. Lo que hoy aparece en discusión es el disfrute.

En ese marco, volvió a deslizar que, en esta etapa de su carrera, mira con interés otras experiencias fuera de la F1. Incluso bromeó con la posibilidad de participar en las 24 Horas de Nürburgring, donde, dijo entre risas, al menos se puede acelerar sin estar pendiente de la batería.