“Los ríos tucumanos, por una cuestión natural, son peligrosos. Pero este año, con la cantidad de precipitaciones que se registraron, se transformaron en trampas mortales”, aseguró el comisario Mario Herrera, jefe de la Dirección General de Bomberos. Según los informes oficiales, la Policía Lacustre, entre el 1 de enero y el domingo pasado, intervino en ocho rescates, contabilizó cinco casos de personas que murieron ahogadas, busca a dos desaparecidos y encontró tres cuerpos que hasta el momento no fueron identificados.

Lo que sucedió el domingo pasado puede considerarse un ejemplo de lo que está ocurriendo. Un hombre de 36 años, junto a un amigo, decidió cruzar nadando el río Salí para, según contaron sus familiares, comprar droga en Banda del Río Salí. Uno de ellos fue arrastrado por la corriente y hasta el momento no pudo ser encontrado.

Mientras el personal de Lacustre buscaba al desaparecido, un joven se arrojó al cauce desde el puente Lucas Córdoba. Salió del agua y, como intentó hacerlo nuevamente pese a las advertencias, fue demorado. Minutos después, los efectivos tuvieron que rescatar a dos personas que habían ingresado al lecho a pocos metros de donde estaban trabajando.

“Tuvimos muchas intervenciones y la mayoría fueron por actitudes temerarias e incluso irresponsables. Lamentablemente, hay muchas personas que no tienen en cuenta que los ríos, con el caudal que presentan, son monstruos que devoran vidas”, señaló el jefe de Policía, Joaquín Girvau. “Mantendremos los operativos para evitar más desgracias. No queremos investigar más tragedias”, adelantó.

En la morgue hay tres cuerpos de hombres que fueron encontrados en las últimas semanas y que hasta el momento no pudieron ser identificados. Fuentes del Ministerio Público confirmaron que ninguno de ellos presentaba signos de haber sufrido una muerte violenta. Aclararon que los familiares de las personas desaparecidas no pudieron reconocerlos hasta ahora.

Intensa búsqueda de un hombre que fue arrastrado por el río Salí

“El avanzado estado de descomposición muchas veces impide su identificación por rasgos físicos o huellas dactilares. En otras oportunidades, tampoco pueden reconocerlos porque vestían ropas distintas o no tienen tatuajes”, explicó una fuente. El único camino que queda es una pericia genética, que podría tardar al menos 30 días.

Pescadores

“Si analizamos lo que sucedió en enero, muchos de los incidentes fueron protagonizados por pescadores. Disminuyeron los accidentes cuando la superioridad decidió montar operativos en algunos sectores para evitar que realizaran esta actividad en los ríos”, aseguró Herrera. “Pero la Policía no puede estar en todas partes. Ayudó mucho que estuviera vigente la veda de pesca. Esa prohibición se levantará el próximo 29. Queda apelar a la conciencia de la gente para que no se exponga”, indicó.

EN PLENA TAREA. Policías buscando a uno de los desaparecidos.

En Simoca, durante enero, se registró un caso particular. Un grupo de amigos organizó una jornada de pesca. Uno de ellos, después de haber consumido alcohol, ingresó al río durante la noche. Sus compañeros se quedaron en el campamento. “Al día siguiente se despertaron y descubrieron que había desaparecido”, informó Herrera.

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Pero no solo los pescadores arriesgan sus vidas. “Hay personas que, al ver que el río lleva mucha agua, deciden bañarse, cuando en realidad es mucho más peligroso. Los ríos no perdonan a nadie. Ni siquiera los nadadores más experimentados o los conocedores se salvan”, comentó Herrera.

“En los últimos meses también hemos detectado una situación que nos debe llamar la atención. En las redes sociales se difundieron videos en los que varias personas, en una especie de desafío, se arrojaban desde un puente a cauces crecidos”, agregó Girvau.

Recomendaciones

El jefe de Bomberos brindó una lista de recomendaciones:

- Estar atentos a la crecida de los ríos, especialmente los de montaña.

- No ingresar a los lechos cuando hay una creciente.

- Tener en cuenta que un incremento en el nivel del agua puede modificar el lecho.

- No pescar con redes en los ríos, ya que pueden ser arrastradas por la fuerza del agua.

- Utilizar salvavidas cuando se practica la pesca.

- No ingresar a los cauces durante la noche.