La investigación por la agresión que sufrió Patricio Ledezma a la salida de un boliche entró en tiempo de definiciones. Mientras el fiscal Gerardo Salas avanza en el análisis de las pruebas que obran en el expediente y solicita nuevas medidas, tanto la querella como las defensas comenzaron a mostrar sus cartas.

El jueves 29, la madre del joven denunció que había sido agredido por una patota a la salida del local La Cañada, en Tafí del Valle. La fiscal Mónica García de Targa acusó a Santiago Bagne y a César Máximo Carreras de lesiones graves en grado de tentativa, doblemente agravadas por haber sido premeditadas y cometidas por varias personas.

El expediente tuvo un importante avance con la declaración como imputado de Bagne. El joven, que al igual que Carreras estuvo alojado en el penal de Benjamín Paz, aportó detalles sobre cómo se habrían registrado los incidentes -fueron tres en menos de una hora- y los nombres de quienes podrían haber participado.

Paula Morales Soria, defensora de Santiago Fernández y de Mariano Costa Rojano, dos jóvenes mencionados en la causa, anunció que a partir del lunes comenzará a presentar a varias personas que testificarán que ellos no participaron de ninguna agresión. “Hasta aquí no hay ningún indicio de que puedan servir para que sean investigados”, sostuvo la profesional.

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La abogada también indicó que continúa recolectando pruebas para presentar una denuncia en contra de Ledezma. “Hemos reunido evidencia necesaria para solicitar que se lo investigue por abuso sexual. Él habría acosado a una chica y por eso se desató el incidente”, destacó en una entrevista con LA GACETA.

Elementos suficientes

Morales Soria anticipó que, una vez que se cierre este proceso, podría hacer otra presentación en contra del joven agredido. “Hay elementos suficientes para sospechar que la denuncia que hizo estuvo totalmente armada y que no responde a lo que realmente sucedió”, añadió.

Por su parte, José María Molina, representante legal de la víctima, solicitó ayer una serie de medidas para avanzar con la investigación. Algunas de ellas ya las había requerido, como el urgente análisis del celular de los dos acusados y que se tome declaración a un menor de edad. Según confiaron fuentes judiciales, el adolescente podría brindar información sobre otro episodio de violencia que habrían protagonizado los señalados en la causa.

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También pidió que se tome declaración a dos testigos que considera clave para confirmar su teoría del caso. Ellos son Lucas Carrión, a quien Bagne identificó como una de las personas que frenó la pelea, y Gabriel Orellana, quien podría ser el jefe de seguridad del boliche donde se registró el primer incidente de esa noche.

El profesional también solicitó que Salas pida a Delitos Telemáticos que intente mejorar las imágenes de los videos con los que realizaron un informe. Hizo ese requerimiento para tratar de identificar a varios de los que aparecen en el tumulto.

En tanto, Macario Santamarina y Gonzalo Ascárate, defensores de Bagne y Belisario Iturbe -otro de los mencionados en la causa-, y Ángel Fara y Daniel Medina, que asisten a Carreras, anunciaron en las últimas horas que en los próximos días ofrecerán más testigos que contarán su versión de lo ocurrido.