A más de dos décadas de haberse consumado la desaparición y el crimen de Paulina, como ocurrió a lo largo de este caso, el inicio del cuarto juicio, que tiene como acusados a César Soto -pareja de la víctima- y Sergio Kaleñuk -mencionado en la línea de los “Hijos del poder”-, tiene sus aristas polémicas. El repentino cambio de fiscal acusador y el pedido de prescripción de una de las defensas marcarán el tono del debate, que tiene fecha de inicio para el próximo lunes.
En el segundo juicio realizado por esta causa, los jueces Carlos Caramuti, Dante Ibáñez y Rafael Macoritto entendieron que Soto, Kaleñuk, Esteban Gómez -hermano del sobreseído Roberto Luis Gómez- y Ernesto Atim debían ser investigados por el hecho.
El fiscal Carlos Sale sumó indicios para acusar a Soto de haber sido el autor del hecho y a Kaleñuk de haber colaborado con el ocultamiento del cadáver. Pidió que fueran enjuiciados por el delito de homicidio simple. Según las normas vigentes en esos tiempos, no existía la figura de femicidio. Tampoco se podía utilizar el agravante del vínculo si es que no habían contraído matrimonio civil.
Más allá de estas cuestiones, los tucumanos deberán acostumbrarse a un nuevo término: “pruebas indiciarias”. “También llamada prueba indirecta, es un mecanismo probatorio del proceso penal que permite deducir la existencia de un delito y la participación del autor a través de la inferencia lógica y de reglas de la experiencia, partiendo de hechos plenamente probados (indicios) que no constituyen el delito de manera directa”, es una de las definiciones que más utilizan los especialistas para explicarlo.
Un derrotero para identificar a los posibles autores del crimen de Paulina LebbosLa acusación contra ambos se sustentó en los testimonios que surgieron en el segundo debate. No hay pruebas clave porque se estropearon. Por ejemplo, en el caso de Soto, nunca se analizó el chip que utilizaba su celular; no se preservó correctamente una funda de almohada que tenía manchas de sangre ni un pantalón suyo que tenía abrojos de un vegetal que es común en la zona donde se encontró el cuerpo. En el caso de Kaleñuk, tampoco se pudo hacer una comparación genética con los cabellos hallados en el cadáver de la joven porque quedaron inutilizados por falta de preservación.
Los testigos
El tribunal, que estará integrado por Luis Morales Lezica, Fabián Fradejas y Gustavo Romagnoli, dependerá también de lo que declaren los testigos. La tarea no resultará sencilla, ya que muchos no recordarán con exactitud lo que sucedió hace 20 años. Vale la pena aclarar que en el segundo debate, que se inició 12 años después del crimen, el “no me acuerdo” o “no recuerdo” fueron el denominador común.
Las investigaciones que no prosperaron: el capítulo pendiente del caso Lebbos“Tengo toda la confianza en la tarea que desarrolle el fiscal Sale”, se apuró en aclarar Alberto Lebbos, al reconocer el inconveniente que generó que el representante del Ministerio Público haya sido designado como acusador días antes de que comenzara el juicio. Por esa razón, se aplazó una semana su inicio.
El debate también estará atravesado por el planteo de prescripción esgrimido por Patricio Char, defensor de Kaleñuk. Intentó en vano que la Corte Suprema de Justicia atendiera su pedido de sobreseimiento. Se entiende que ese punto será el eje de su estrategia defensiva, además de la falta de pruebas en su contra.
“Ahora también hubo maniobras para que no se supiera la verdad. Desde el primer minuto consideré que Soto era el principal sospechoso del crimen de mi hija”, explicó Lebbos. ¿Es posible que se haya montado semejante red de encubrimiento para proteger a su ex yerno? “Tenían que hacerlo para proteger a Kaleñuk, que tuvo algún tipo de participación”, respondió.
A lo largo de estos 20 años, cada juicio realizado alimentó a otro. En esta oportunidad no ocurrirá lo mismo. Si surge algún otro sospechoso, no podría ser investigado, ya que la causa estaría prescripta por el paso del tiempo.