El nivel de confrontación del discurso de Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias no se limitó a la dirigencia política, sino que tuvo como blanco directo al establishment económico de la Argentina. En uno de los tramos más enérgicos de la noche, el Presidente apuntó contra lo que denominó como "empresarios prebendarios" y los acusó de ser partícipes necesarios en la decadencia del país.
"Obviamente que los empresarios prebendarios no pueden comprar privilegios que los políticos corruptos no ponen a la venta. Ambos son cómplices de la corrupción y la mayor responsabilidad cae sobre los políticos", resaltó el mandatario frente a la Asamblea Legislativa.
Tras esa definición, interpeló de manera directa al recinto y a la ciudadanía: "¿Alguien quiere seguir con un modelo empobrecedor donde solo ganan los políticos corruptos y los empresarios amigos del poder a costa de los argentinos de bien?".
Lejos de quedarse en acusaciones genéricas hacia el empresariado, el jefe de Estado le puso nombre y apellido a sus críticas al exponer casos concretos de la industria nacional. En una clara referencia a su reciente y tenso cruce con el empresario Paolo Rocca, CEO del Grupo Techint, Milei disparó munición gruesa sobre los costos de los insumos industriales.
"¿Les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero U$S4.000 cuando se paga U$S1.400?", cuestionó el Presidente desde el estrado. De inmediato, elevó la gravedad de su denuncia al revelar presuntas presiones corporativas contra el Gobierno, asegurando que ante la negativa oficial de acceder a dicho "capricho", desde el sector se amenazó con "adelantar el pago de dividendos para intentar poner en jaque al mercado de cambios".
En la misma línea argumentativa para desarmar el modelo de protección industrial, Milei hizo alusión al reciente conflicto sindical y al cierre de la empresa fabricante de neumáticos FATE. Para el mandatario, estas crisis empresariales encubren maniobras de presión al Estado que terminan perjudicando el bolsillo de los consumidores.
"¿O les parece bien pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caros, contra la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle mientras se negocia la protección para el sector del aluminio?", preguntó de forma retórica.
Finalmente, extendió sus críticas a la industria textil local para graficar el impacto de la economía cerrada en la vida cotidiana de los argentinos, rematando su embestida con un ejemplo tajante: "¿O acaso les parece pagar una remera básica U$S50 cuando la importada cuesta U$S5?".