Milei defendió el déficit cero y el achique del Estado en un discurso cruzado por chicanas con la oposición

El Presidente inauguró las sesiones ordinarias en el Congreso reivindicando su plan económico, la desregulación y las políticas de seguridad.

CRUCES EN EL RECINTO. Milei intercambió insultos a lo largo de todo el discurso. CRUCES EN EL RECINTO. Milei intercambió insultos a lo largo de todo el discurso.
01 Marzo 2026

Entre gritos y fuertes cruces con los opositores en el recinto, el presidente Javier Milei inauguró esta noche el 144° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, en donde expuso los logros del último año de su gestión y mostró las proyecciones a futuro.

En un encendido discurso transmitido por cadena nacional, el mandatario libertario trazó un duro diagnóstico de la herencia recibida para luego ensalzar su plan de estabilización. "No tomamos las riendas del país en condiciones normales. Agarramos un país al borde de la destrucción", advirtió.

Sin embargo, contrastó ese escenario con los resultados actuales: "Hace dos años estábamos atrapados en un presente que nos condenaba al pasado, pero hoy volvemos a mirar al futuro con esperanza".

En materia económica, celebró haber aprobado el primer presupuesto con déficit cero, asegurando que el ajuste "tenía que hacerlo la política" y que por eso su administración bajó impuestos.

Para defender su modelo, el Presidente remarcó que se logró estabilizar la economía "sin expropiar nada, todo libre mercado", y le gritó directamente a las bancadas opositoras: "Nosotros no devaluamos, solo sinceramos el desastre que dejaron ustedes".

Convencido del rumbo adoptado, aseguró que el país está siendo testigo de la mayor transformación de su historia, apalancada por "miles de desregulaciones" llevadas adelante para terminar con "los curros y tongos". Además, adelantó los próximos pasos de su gestión confirmando que avanzaron con las primeras privatizaciones y están ajustando detalles "para seguir con las que faltan".

El orden público y el achicamiento del Estado ocuparon otro tramo central del mensaje. Milei celebró la aprobación de la reforma laboral apuntando nuevamente contra el peronismo: "Los campeones de los derechos dejaron al 50% de los trabajadores en negro". En sintonía, aclaró que los planes sociales no son una solución de fondo y ponderó sus políticas de seguridad. Celebró la baja de la edad de imputabilidad bajo la premisa de que "el que las hace las paga", destacó que redujeron "los piquetes a cero" y afirmó que están poniendo orden en la frontera, "donde antes entraban los narcos a su antojo".

Clima de estadio de fútbol

El clima en el recinto alcanzó su punto de máxima ebullición cuando el jefe de Estado abandonó el atril institucional para trenzarse en un choque frontal y repleto de insultos con el kirchnerismo. Tras acusarlos de gastar un PBI para intentar ganar una elección y asegurar que sería muy bueno debatir con ellos "si supieran algo", lanzó una ráfaga de provocaciones: "Ustedes podrían gritar porque soy presidente de ustedes aunque no les guste. No pueden aplaudir porque se le escapan las manos a los bolsillos ajenos".

Lejos de apaciguar las aguas, sentenció que "la justicia social es un robo, manga de delincuentes" y remató las chicanas con una frase que desató el furor de sus legisladores: "Kukas, me encanta domarlos y hacerlos llorar".

Luego bajó el tono de confrontación para retomar la épica fundacional de su espacio político y afirmó: "Luego de décadas perdidas, hemos venido a terminar con la miseria decadente y tenemos la fuerza para empezar un nuevo capítulo de la historia". "Podemos hacer a la Argentina grande nuevamente", anticipó.

En otro pasaje de extrema tensión, el jefe de Estado apuntó directamente contra los referentes de la izquierda y cruzó a la diputada Myriam Bregman con una particular burla desde el estrado: "¿Qué te pasa, Chilindrina troska?". Lejos de calmar los ánimos, el Presidente profundizó sus acusaciones contra un sector de la dirigencia opositora al asegurar que hicieron todo lo posible para derribar a su gobierno, pero que finalmente "les salió mal".

MENSAJE. El cartel que Bregman mostró en el recinto. MENSAJE. El cartel que Bregman mostró en el recinto.

En esa misma línea institucional, endureció su postura frente a los mandatarios provinciales críticos y reclamó que "la Justicia avance contra los actos de sedición", en una clara referencia a la denuncia penal impulsada contra el gobernador riojano Ricardo Quintela, luego de que este afirmara semanas atrás que el líder libertario no debía llegar a octubre de 2027.

Para Milei, estos intentos de desestabilización tuvieron un impacto económico directo. El mandatario advirtió que "la aventura golpista no fue gratis" y aseguró que el "riesgo kuka" le costó muy caro al país en la previa de los últimos comicios. Sin embargo, celebró el contundente respaldo popular obtenido en las urnas y sentenció: "La malaria se terminó, la sociedad se inoculó el 26 de octubre del año pasado". 

Apoyado en ese caudal político que reconfiguró el mapa parlamentario, el jefe de Estado se jactó de liderar "el Congreso más reformista de la historia" y, en un tono cargado de ironía, le agradeció a todos los legisladores presentes en el recinto, tanto a "los que acompañaron" como a "los que sabotearon" el rumbo de su gestión.

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Durante el tramo de los anuncios proyectados para este año, el Presidente dejó en claro que su objetivo primordial es achicar la estructura pública bajo la premisa de que "la única forma de terminar con la corrupción en el Estado es reducirlo". En ese sentido, anticipó que su gestión buscará avanzar "sin pruritos" y confirmó que el Gobierno va a privatizar la red de ferrocarriles, sumado a un inminente alivio fiscal mediante la baja de las retenciones al sector agropecuario.

A la par de este repliegue estatal, el mandatario auguró un fuerte crecimiento del sector privado apalancado por los recursos naturales: tras asegurar que "el gran Neuquén será una metrópolis", pronosticó que el complejo energético nacional estará exportando U$S50.000 millones en los próximos cinco años.

Hacia el cierre de su mensaje, el jefe de Estado retomó su fuerte retórica libertaria y el tono confrontativo al advertir que enfrentan a un adversario "deshonesto, capaz de hacer cualquier cosa". "Nos han dicho que el Estado es nuestro salvador, que debemos obedecer y depender, pero la realidad es otra. No le pedimos el voto a la gente para que nos dé el poder, sino para devolvérselo a ellos", reflexionó el mandatario. 

Finalmente, con un llamado directo a la Asamblea Legislativa, Milei sentenció que tienen las fuerzas y las ideas para transformar el país de forma definitiva. "Este será el año de la grandeza argentina; nosotros haremos nuestra parte, ustedes deberán hacer la suya. Hoy somos los protagonistas de este momento, podemos cambiar los destinos de nuestra patria", concluyó.

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