En el fútbol moderno, el rendimiento ya no depende únicamente de lo que sucede dentro de la cancha. Cada vez más, lo que ocurre fuera de ella -especialmente en la alimentación- se transforma en un factor determinante para sostener el nivel físico de los jugadores. En San Martín, ese aspecto empezó a ordenarse con la llegada del nutricionista Nicolás Ramos, quien asumió la coordinación del área con una idea clara: que cada futbolista entienda que la nutrición también forma parte del entrenamiento y del alto rendimiento.

El primer paso fue conocer en profundidad al plantel desde el punto de vista físico. Ramos inició su trabajo con evaluaciones antropométricas completas, una herramienta que permite analizar la composición corporal de cada jugador y establecer objetivos individuales. “Lo primero que hicimos con el plantel fue la evaluación antropométrica. Después establecimos un sistema de monitoreo con pesajes los lunes, miércoles y viernes”, explicó Ramos en diálogo con LA GACETA.

A partir de esos datos se define si un futbolista necesita aumentar masa muscular, reducir tejido adiposo o mantener su equilibrio físico. Los resultados también se comparten con el “profe” Gustavo Zubeldía, lo que permite integrar el trabajo nutricional con el entrenamiento. “Vos fraccionás el peso del jugador en distintos componentes: masa muscular, masa adiposa, masa ósea, masa residual y piel”, detalló.

BUFFET. Frutas, panes caseros, snacks y opciones energéticas forman parte del servicio de alimentación que el área de nutrición organiza para el plantel en el complejo.

En paralelo, el club organizó un servicio de alimentación dentro del complejo Natalio Mirkin, en donde funciona el comedor del plantel bajo modalidad buffet. Allí los jugadores encuentran distintas opciones para cada comida del día y pueden armar sus platos según las necesidades.

¿Qué come el plantel?

El desayuno es uno de los momentos clave de la jornada. En esa primera comida los futbolistas suelen encontrar huevos revueltos, jamón, pan integral, palta, yogur con granola y frutas. “En el desayuno pueden elegir hasta  panqueques de avena con banana y miel”, explicó Ramos.

PLANIFICACIÓN. Suplementos, proteínas y equipamiento que utiliza el área de nutrición para acompañar la recuperación muscular y el rendimiento del plantel.

El almuerzo mantiene una estructura similar, aunque con mayor carga energética. En el buffet siempre hay una mesa de ensaladas con distintas verduras y opciones para armar platos completos. A eso se suma una fuente de proteína -generalmente carne o pollo- y guarniciones de hidratos de carbono como arroz, pasta, puré de papas o incluso preparaciones tipo wok.

“Siempre hay una proteína, hidratos de carbono y fibra. Cada jugador arma su plato según el objetivo que tenga y según el tipo de entrenamiento”, señaló.

La merienda también forma parte del seguimiento nutricional y suele incluir alimentos que aportan energía para completar la jornada de entrenamiento.

La cena, en tanto, mantiene una lógica parecida al almuerzo, aunque puede variar según el momento de la semana. En días normales se repite la combinación de proteína, hidratos y verduras, con platos que pueden incluir carne o pollo acompañados por arroz, pasta o puré, más una ensalada.

Los días de partido

Sin embargo, cuando se acerca un partido la planificación cambia. “Cuando pensamos en el día de competencia dejamos de lado el objetivo de composición corporal y priorizamos que el jugador tenga la suficiente disponibilidad energética para competir”, explicó Ramos. Por eso, en la cena previa al partido suele incrementarse la cantidad de hidratos de carbono.

En la jornada del encuentro, el almuerzo también se planifica en función del rendimiento. Allí predominan platos de digestión más sencilla, como pollo con espaguetis o pollo con ñoquis de papa, acompañados por ensaladas livianas. Ese trabajo se realiza junto a Valentina Martínez y Antonela Foniciello, quienes integran el área de nutrición del club.

Según Ramos, una de las sorpresas más positivas desde su llegada fue la predisposición del plantel. “Todo se consulta y los jugadores son muy colaborativos”, señaló.

RECARGA. Frutas, hidratación, snacks y suplementos disponibles para los jugadores después de los entrenamientos, como parte del plan nutricional del plantel.

Detrás de este trabajo hay también una historia profesional que explica su llegada. Ramos acumuló casi 10 años de experiencia en Atlético y luego trabajó en el rugby con Tarucas y la Academia NOA de la UAR. Por eso, su regreso al fútbol no estaba inicialmente en sus planes. Pero el primer contacto llegó a través del dirigente Rafael Ponce de León, quien lo convocó para sumarse a San Martín. Luego mantuvo reuniones con Gerónimo García Mirkin, en donde terminaron de delinear el trabajo a realizar. “Me ofrecieron un proyecto serio y la posibilidad de armar un departamento de nutrición dentro del club”, explicó.

Mientras reparte su tiempo entre San Martín y Tarucas, Ramos tiene claro cuál es su objetivo dentro del club de Bolívar y Pellegrini. “Me gustaría ser una herramienta útil. Que el jugador encuentre en mí un profesional que lo pueda ayudar a rendir mejor en el camino al ascenso”, concluyó el especialista.