San Martín entró en un momento incómodo justo antes de una serie de partidos determinantes
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San Martín de Tucumán sufre una crisis futbolística en la Primera Nacional tras perder dos partidos seguidos antes de enfrentar una serie de fechas claves para su clasificación.
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Las caídas ante Gimnasia y Tiro y Atlanta relegaron al equipo al sexto puesto, evidenciando problemas tácticos, falta de juego colectivo y bajas claves por lesión y expulsión.
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Los partidos ante Midland, Quilmes, Colegiales y Temperley definirán si el club tucumano logra pelear por el ascenso o si se sumerge en una crisis futbolística más profunda.
LAMENTO. Los futbolistas de San Martín se retiran cabizbajos tras la derrota con Atlanta. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.
San Martín atraviesa su momento más delicado en esta temporada de la Primera Nacional. Las derrotas consecutivas frente a Gimnasia y Tiro y Atlanta no sólo frenaron el crecimiento que el equipo había insinuado semanas atrás; además dejaron al descubierto problemas futbolísticos, anímicos y estructurales que empiezan a preocupar seriamente en Bolívar y Pellegrini. Lo más inquietante para Andrés Yllana es que la caída en el rendimiento aparece justo antes de una seguidilla determinante para cerrar la primera rueda del torneo.
La tabla refleja perfectamente esa sensación de retroceso. El “Santo” cayó hasta el sexto puesto de la zona B con 21 puntos, quedó a seis unidades de Gimnasia de Jujuy y a cinco de Atlanta, uno de los rivales directos que logró golpearlo en La Ciudadela. Pero más allá de la posición, el problema principal pasa por las formas. El equipo perdió identidad, dejó de transmitir seguridad y empezó a mostrar señales de desorden cada vez más frecuentes.
La derrota contra Atlanta por 1 a 0 terminó funcionando como una síntesis bastante cruda del presente futbolístico. San Martín fue un equipo largo, impreciso y sin conexiones ofensivas. Perdió rápido la calma después del gol rival y volvió a refugiarse en una herramienta que se repite demasiado en este torneo: el pelotazo frontal. No hubo circulación fluida, asociaciones ni sociedades que permitieran sostener ataques elaborados. Apenas algunos arrestos individuales y mucho empuje emocional.
Ese desorden ya venía apareciendo en Salta frente a Gimnasia y Tiro. Aquella tarde el equipo había mostrado problemas para sostener la intensidad, desconexiones defensivas y muy poca capacidad de reacción cuando el partido se había vuelto incómodo. Contra Atlanta, directamente, ya no hubo respuestas colectivas. El “Bohemio” manejó el complemento con tranquilidad y dejó una sensación preocupante: San Martín parece haber perdido el rumbo futbolístico.
El calendario tampoco ofrece demasiado margen para acomodarse. Este domingo visitará a Midland, uno de los equipos más regulares de la zona y actual cuarto con 22 puntos. Después recibirá a Quilmes, viajará para enfrentar a Colegiales y finalmente disputará el pendiente contra Temperley. Ahí recién terminará la primera rueda. El problema es evidente: el equipo llega golpeado al tramo más importante de esta primera mitad del campeonato.
Las bajas que complican
Para colmo, Yllana deberá reconstruir el equipo en medio de varias ausencias sensibles. Diego Diellos fue expulsado frente a Atlanta y no podrá jugar contra el “Funebrero”. Alan Cisnero sufrió una lesión muscular que sería un desgarro y prácticamente quedó descartado para el próximo partido. Matías García continúa recuperándose de un desgarro, aunque en el cuerpo técnico mantienen expectativas de tenerlo disponible para visitar al “Funebrero”.
La posible ausencia de Cisnero representa un golpe enorme para el funcionamiento ofensivo. Frente a Atlanta quedó totalmente expuesta la dependencia que tiene San Martín de su desequilibrio individual. El juvenil había intentado romper líneas en la primera pelota que tocó y, apenas salió lesionado, el equipo perdió claridad, cambio de ritmo y agresividad. Nadie logró asumir esa responsabilidad creativa.
Ahí aparece uno de los problemas centrales de este San Martín: le cuesta muchísimo construir juego colectivo cuando sus individualidades no aparecen. Nicolás Castro alterna buenas y malas, aunque muchas veces queda aislado. Santiago Briñone y Laureano Rodríguez aportan despliegue, pero no siempre orden. Jorge Juárez empuja desde la actitud más que desde la elaboración. Entonces el equipo termina jugando partidos muy emocionales, desordenados y sin demasiada pausa.
El desafío de Yllana
Yllana tampoco logra encontrar estabilidad táctica. A lo largo del torneo alternó línea de tres, línea de cinco, 4-4-2 y distintas variantes que por momentos funcionaron, aunque nunca terminaron de consolidarse. Contra Atlanta, por ejemplo, sorprendió improvisando a Tiago Peñalba como lateral derecho pese a tener especialistas naturales en el banco. La decisión terminó quitándole profundidad al equipo y limitando una salida que ya venía siendo pobre.
El entrenador también empieza a quedar bajo la lupa por algunas decisiones desde el banco. La rápida salida de Luca Arfaras volvió a generar dudas porque era uno de los pocos futbolistas capaces de romper estructuras defensivas rivales. Luciano Ferreyra ingresó por Cisnero y prácticamente no logró participar. Tampoco hubo respuestas tácticas cuando Atlanta comenzó a controlar el partido.
Sin embargo, el panorama todavía ofrece una posibilidad concreta de reacción. La zona B sigue siendo extremadamente pareja. San Martín permanece dentro de puestos de Reducido y continúa relativamente cerca de los primeros lugares. El problema es que ya no alcanza solamente con competir. El equipo necesita recuperar funcionamiento, confianza y personalidad urgente.
Porque Midland, Quilmes, Colegiales y Temperley no aparecen solamente como partidos importantes. Representan, probablemente, el tramo que terminará definiendo si el “Santo” puede volver a pelear arriba o si definitivamente entrará en una crisis mucho más profunda.




















