¿Cuánto va a costar a la gente de La Madrid y a la sociedad tucumana el desastre de las inundaciones? El miércoles pasado en el programa LGPLay el ingeniero Eduardo Martel, vicedecano de Ciencias Exactas, contó que en el profundo estudio que se había realizado después de la emergencia en esa población tragada por el agua en 2017 se estimaron los “costos hundidos”.

Se trata, según el informe, llamado “ Lineamientos para la elaboración de los planes hídricos estratégicos para la provincia de Tucumán”, de 630 millones de pesos de ese entonces, que equivalían, grosso modo, a unos 13,3 millones de dólares. Si los volvemos a multiplicar por el valor actual del dólar, tendríamos unos 18.800 millones de pesos. Eso le costaría a la gente de La Madrid y a la provincia el desastre actual, que prácticamente repite la emergencia de hace nueve años y así lo reflejan los pobladores, muchos de los cuales ya se plantean seriamente si deben dejar el lugar donde han pasado su vida. Es que no sólo es prácticamente el sitio más bajo de Tucumán, a donde van las aguas que bajan desde el noroeste, sino que se ha vuelto un lugar de probables emergencias periódicas.

Escaba, el regulador

¿Desde cuándo hay riesgo? Ayer se publicó en los “Recuerdos Fotográficos” que en 1937, con el comienzo de la obra del dique de Escaba (que fue inaugurado en 1951) se preveía que el embalse iba a servir para riego y para regulación de inundaciones del río Marapa y eso iba a ayudar a las poblaciones ubicadas en zonas vulnerables, como La Madrid.

Después vendrían situaciones del mal manejo del crecimiento urbano y productivo. Se hizo el dique Frontal, que está al sureste de La Madrid. Las poblaciones próximas al embalse, como Niogasta y Sol de Mayo han ido desapareciendo, cubiertas por las aguas. Además, en los últimos 40 años hubo brutal desmonte en función de la producción. Dice el ingeniero Claudio Bravo que se borraron desde la zona alta de Catamarca hasta la llanura tucumana 100.000 hectáreas de bosque nativo.

A fines de ese año 2017 hubo unas jornadas en la Legislatura para exponer el intenso trabajo que había hecho la comisión multidisciplinaria a partir de la inundación de abril en La Madrid. Estaban las áreas del Estado vinculadas al agua, al ambiente, al desarrollo productivo; la Estación Experimental; el plan Belgrano; las facultades de la Universidad Nacional de Tucumán; organismos nacionales y organizaciones como Proyungas y Sustentarnos.

Lo que se paga a pesar de todo

Una de las exposiciones se basó en explicar esos costos hundidos (que se expusieron en una columna, “Los costos ocultos de las inundaciones”, del 03/12/17). Expertos de la Facultad de Ciencias Económicas explicaron que, además del dinero a gastar en obras de reparación, había que contemplar el dinero que se paga a pesar de todo: pérdidas en cosechas, en animales, en caminos, en problemas de la vida cotidiana. Citamos el texto de 2017: “Jorge Devalis, asesor de la Provincia, calculó que en los 40 días posteriores a la inundación se gastaron 400 millones de pesos en ayuda (la Caja Popular, 25 millones); raciones de comida (10 millones); limpieza de canales ($ 600.000); pérdidas de producción del agro (10,5 millones) y de impuestos directos (9 millones); desvíos por corte de ruta de autos y camionetas (90 millones) y camiones y ómnibus (250 millones); más reposición de medidores y cables de energía en EDET (4 millones). Esto, sin contar las 700 personas que trabajaron en esos 40 días, ni las heladeras, cocinas y muebles enviados por Desarrollo Social; ni la ayuda solidaria de los tucumanos; ni el dinero (poco o mucho) enviado por la Nación; ni las pérdidas de las mismas viviendas; ni las tres escuelas destruidas totalmente”. Además, los gastos de salud, sin contemplar el costo psicológico de quienes han perdido todo.

Desarrollo “no vigilado”

Hace tres días en el programa LGPlay el economista Gustavo Wallberg habló de los efectos secundarios del crecimiento urbano sin previsión de canalizaciones y desagües y del desarrollo productivo no vigilado “que termina generando estos problemas”.

En 2019 se publicó el trabajo en dos tomos y se pudo consultar hasta el año pasado en el sitio de la Legislatura. Allí se especifican las estimaciones de gastos que había que hacer de máxima. Trasladar La Madrid, 60 millones de dólares (sin considerar costos de terrenos, sociales, desarraigo e infraestructura vinculada); desvío y reencauce del río San Francisco, 12,5 millones de dólares; sistematización del cauce del río San Francisco y tres arroyos, 25 millones de dólares. Se enfatizó que hay programas del BID, del Banco Mundial y de la Unión Europea para apoyar estos proyectos. De hecho, en 2023 el entonces secretario de la Unidad Belgrano Norte Grande de la Nación, Sisto Terán, trajo una comisión del Banco Mundial y se anunció que había un proyecto con 50 millones de dólares que podía ser usado para reconstruir los bañados que están entre La Madrid y Taco Ralo, que desaparecieron por el avance agrícola.

En los “Lineamientos...” se plantearon varias instancias: resulta más apropiado formular planes hídricos por cuenca: se presentó un anteproyecto de ley de aguas (puesto que en la provincia hay dispersión de oficinas, descoordinación y falta de información actualizada); se pidió convocar al sector privado para coordinar; se propuso hacer el ordenamiento territorial y desarrollar obras de infraestructura hídrica, así como rehabilitar cauces con materiales de la zona.

Soluciones grises y verdes

El geólogo Sergio Georgieff dijo en LG Play, el viernes, que la tropicalización climática va a seguir creciendo y que la Provincia va a tener que atenderla. Habló de las soluciones grises -infraestructura- y remarcó que, por ejemplo, las rutas son como diques artificiales ya que no tienen drenajes suficientes. Ya en 2017 se dijo que faltaban alcantarillas en esas rutas 157, 38 y 301. Georgieff añadió que en 2002 ya se había advertido que el alcantarillado de la ruta 157 era insuficiente.

También habló de las soluciones verdes: forestación, educación, conocer la dinámica de los ríos, manejar los embalses y con esto ayudar a amortiguar estas situaciones.

El ingeniero Martel expuso en el programa de TV que después de 2019, como hubo unos años secos, no se continuó con el trabajo, que ya propone estrategias de corto, mediano y largo alcance. “Hay una deficiente implementación de políticas públicas”, siendo que la provincia se encuentra en emergencia por ley desde hace dos décadas y el Poder Ejecutivo podría redirigir los recursos, aseveró. Cabe recordar que esa “deficiente implementación” de la política se vio en 2015 durante el gobierno de Juan Manzur cuando, tras elaborar una propuesta por $ 250 millones para resolver el problema de La Madrid y del sur, se informó que no se iba a aplicar porque la Nación había ofrecido aportar el dinero pero descontándolo de la coparticipación. Y lo de la coparticipación iba para pagar sueldos, dijo Manzur entonces.

“A esto no se lo ha tomado en serio”, dijo el ingeniero Martel. Al respecto, el legislador José Cano propuso hace tres semanas reflotar la comisión de emergencia que trabajó tras las inundaciones de 2017. Vendría bien. Gran parte del trabajo está hecho: ahí están los lineamientos, que son una guía de acción. Ahora el Gobierno ha anunciado que no se van a mover de La Madrid hasta que no dejen en condiciones la población. Ya hay que saber que, además, se va a tener que volver a gastar al menos esos 13,3 millones de dólares por esos costos hundidos.