Desde 1913 se conocía la posibilidad de aprovechar con fines energéticos los caudalosos ríos de montaña Chavarría y Singuil, que tributan al río Marapa en el suroeste de Tucumán. El gobernador Ernesto Padilla impulsó el proyecto del dique de Escaba, que demoró 40 años en concretarse. Comenzó en 1939 con la adjudicación de la obra a la empresa Sollazo hermanos, que empleó 800 obreros que en turnos de ocho horas diarias trabajaron durante cinco años. Fuertes tormentas estivales generaron demoras en las obras. El embalse, un lago en medio de la selva ubicado a casi 800 metros sobre el nivel del mar, en la umbrosa quebrada del río Marapa, estuvo en funciones desde 1947; pero la inauguración de la construcción se hizo el 30 de octubre de 1951.

El ministro de Industria y Comercio, Constantino Barro, dijo que se había postergado porque se quería que la esposa del presidente, Eva Perón, asistiera a la ceremonia, pero ella estaba muy enferma. Estuvieron en el multitudinario acto el gobernador Fernando Riera y los candidatos a gobernador Luis Cruz y a vice, Vicente Miguez, y el obispo Agustín Barrère, quien invocó a “Nuestra Señora de Escaba, rogad por nosotros”.

Recuerdos fotográficos: 1943. Escaba en obra, “el dique liviano más grande del mundo”

Hubo un minuto de silencio por los 15 obreros fallecidos durante la construcción del dique. Barro habilitó mediante un timbre la apertura de la primera válvula. En las fotos se ve el singular paseo por uno de los túneles, la multitud junto al paredón y el izamiento de la bandera en el momento de la habilitación.