La protesta de choferes de las líneas de ómnibus 3, 6 y 17 surgió de modo espontáneo y sin anuncios en la mañana del 5 de marzo de 1976. El “trabajo a reglamento” se extendió a lo largo del día por todas las líneas del servicio urbano de pasajeros en San Miguel de Tucumán y el público soportó las consecuencias, sobre todo al cierre del comercio, relata la crónica del día 6. Hubo largos intervalos sin servicio y al anochecer se vieron extensas filas en largas esperas en las paradas, como la que muestra la foto sobre calle Maipú esquina Mendoza, junto al Mercado del Norte.
Recuerdos fotográficos: la calle Mendoza a comienzos de los 70El reclamo se basaba en una reivindicación pedida desde hacía mucho tiempo, que era que se equipararan las remuneraciones con las metropolitanas, lo cual se conseguiría con el paso del tiempo. En esos días previos al Golpe de Estado hubo discusiones entre los mismos choferes y negociaciones con la Municipalidad y con los empresarios de Aetap (hoy la entidad empresaria se llama Aetat), que decían que los aumentos decretados por el Gobierno nacional estaban siendo pagados “en la medida de las posibilidades financieras”. Los pasajeros soportaron esa jornada las duras consecuencias de la protesta.