Un auto pasa esparciendo agua por doquier. Es el 9 de febrero de 1999 y el título de la nota dice “El charco de Mate de Luna y Castro Barros no se rinde”, dando a entender que el problema es añejo. Consultados, un funcionario municipal y otro del ente de control Ersept explican que fue causado por una obra en construcción de San Juan y Bulnes que encontró una napa alta y la está desagotando con una bomba. Pero tres años después, el 25 de agosto de 2002, en otra nota se da cuenta del charco y se advierte que es residuo cloacal. El dueño de una farmacia dice que ha construido una defensa contra las correntadas en verano y una vecina, Nara de Gill, asevera que el problema lleva, en ese momento, por lo menos 20 años.

Recuerdos fotográficos: 1976. Accidente de un avión militar en La Rinconada