Los nuevos lineamientos nutricionales y los descubrimientos en materia de salud llevaron a elevar a los huevos de una amenaza para la salud cardiovascular a uno de los principales componentes de la alimentación diaria. En la actualidad, aquellas antiguas creencias son los mitos asociados a una de las fuentes alimentarias más integrales y fundamentales en un desayuno versátil, con cientos de posibilidades de elaboración como los famosos huevos revueltos.
Un huevo en el desayuno: por qué es clave para bajar de peso y tener más energíaFritos, estrellados, poché, cocido, a la plancha, nube o al nido. Son innumerables las formas que se descubrieron de preparar un huevo, aunque la elección popular con regularidad se vuelca a la que en apariencia es la más sencilla: los huevos revueltos. Esta preparación, que parecería no requerir de mayores conocimientos, tiene en la misma proporción de éxito una gran posibilidad de fallo.
Como explica la reconocida influencer gastronómica Paulina Cocina, “por más básica que parezca, es muy fácil que salga mal”. Por ello es que la creadora de contenido compartió en su guía el método de elaborarlos evitando los fracasos: demasiado chicloso, líquido o muy seco. Con los tips, la especialista garantizó que saldrán “esponjosos, como una nube pero de huevo revuelto”, aclaró con cierta diversión en su blog.
Huevos revueltos perfectos: cómo prepararlos
En esta versión, Paulina Cocina prefiere la manteca, aunque aclara que se puede usar aceite para una versión más saludable. El sabor puede no ser el mismo, pero con el resto de trucos asegura: “tendrán un buen resultado”.
Ingredientes:
Huevos (la cantidad depende de cada uno)SalUn chorrito de lecheUna porción chica de mantecaPreparación:
1. Rompé los huevos en un bol, agregá sal y un chorrito de leche (o crema si buscás más untuosidad). Batí bien hasta que esté todo integrado.
2. Calentá la sartén a fuego medio y derretí el cubito de manteca o el aceite.
3. Justo antes de volcar la mezcla a la sartén, dale un último batido rápido al huevo. Echalo siempre en el centro.
4. No revuelvas de forma frenética. Con una espátula, arrastrá el huevo desde los bordes hacia el centro.
5. Esperá unos 4 o 5 segundos entre cada pasada. Esto permite que la parte cruda ocupe los espacios vacíos y se cocine con la textura ideal.
6. En cuanto veas que ya no hay líquido pero mantienen el brillo, sacalos inmediatamente. Recordá que el calor residual los sigue cocinando un poco más en el plato.